Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Estos días, revisando mis archivos del ejercicio del periodismo en prensa y radio desde que lo inicié en 1968, para mi libro de memorias, ya entregado a la editora, me he rencontrado con valiosos documentos, recortes, fotos y otros elementos cuidadosamente conservados en carpetas y archivos sonoros e informáticos de lo más variado, entre ellos he hallado la foto de mi entrevista a Elvira Souto, testigo de un momento repetidamente aludido de la historia de Galicia, que tratamos amplia y documentadamente en “Hoja del Lunes” de Vigo el 13 de julio de 1981.
En la madrugada del 12 de agosto de 1975, en una vieja calle de Ferrol moría José Ramón Reboiras, militante de la UPG, tras una montada por la Policía
En la madrugada del 12 de agosto de 1975, en una vieja calle de Ferrol moría José Ramón Reboiras, militante de la UPG, tras una montada por la Policía. En aquella ocasión no estaba solo. Lo acompañaban dos personas, una de ellas también militante nacionalista Elvira Souto. Cinco años después de aquellos hechos, siendo yo redactor de Faro de Vigo y corresponsal de Sábado Gráfico, le hice una entrevista, meses después ampliada, sobre aquel inicial testimonio en Hoja del Lunes de la Asociación de la Prensa de Vigo, asunto el que dedicamos una página.
Ya entonces nos hacíamos una serie de preguntas sobre los puntos oscuros del modo en que Reboiras había perdido la vida. Como digo, en el inmueble número 52 de la calle Concepción Arenal donde vivía, estaba con él Elvira Souto Presedo, que sí pudo escapar a tiempo. La policía no lo sabía. Tuve la suerte de ser el primer periodista, ya en Vigo, con quien Elvira quiso hablar y publiqué la entrevista lo que me permitió conocer la más próxima perspectiva de aquellos hechos.
Elvira, hija de emigrantes, fue desde su primera juventud una persona comprometida y de gran actividad sindical. Cuando la entrevisté hacía unos pocos días que había sido despedida de la empresa “La Metalúrgica” en la que trabajaba. Su despido sería luego declarado improcedente por la Magistratura de Trabajo. Pero esta represalia no la desanimó. Su compromiso con sus ideales le valieron ser repetidamente detenida a la hoy reconocida profesora y autora. Apenas unos días antes de su conversación conmigo había sido detenida en A Coruña, en una manifestación solidaria con los campesinos de As Encobras.
En aquella ocasión me contó lo que reproduzco tal y como lo publiqué la primera vez: “Na madrugada de aquel día de agosto Moncho, o meu home, e outro compañeiro e eu, nos atopábamos na clandestinidade, nun piso de aluguer en Ferrol, que era ó tempo un depósito de propaganda. Moncho pasara á clandestinidade pouco antes. Na Semana Santa de 1974 tiña andado polas terras de Escairón. Tiñamos a sospeita de que nos seguían e de as cousas no iban ben”.
Contaba Elvira, que tras hablar por teléfono, Moncho decidió abandonar el piso el mismo día 12 de agosto, tras recogerlo todo. Enseguida escucharon voces en la calle y se dieron cuenta de que había una docena de policías. Reboiras trató de escapar por el tejado, pero se hirió con un cristal. Elvira pidió ayuda a una vecina, mientras su compañero bajaba a la calle. En el lugar donde se hallaban, Elvira y el otro compañero escuchaban las detonaciones de los disparos con el resultado conocido. La pregunté a Elvira cómo fue posible que pudieran escapar. Ella recordaba que a las cinco y media la zona estaba rodeada de policías, pero que no sabían cuántos era los que estaban con Reboiras. Los agentes entraron en la casa donde se hallaban inicialmente y descubrieron todo el material. En la confusión ella y el otro compañero pudieron escapar. Elvira permaneció dos meses en Galicia y luego se refugió en Portugal. Al regreso sería detenida en Vigo Aquel día hablamos mucho, pero sin aludir al frente armado de la UPG.
Antes de terminar nuestra entrevista, Elvira recordó a su compañero Mocho,, “outro fillo da emigración, un rapaz con inquedanzas, que no seu tempo de estudante en Vigo xa participaba en tódalas actividades do seu centro, que logo transformou nun compromiso coa súa terra e os seus traballadores. Os campesiños de Imo, onde está soterrado lle levan frores”, me dijo En ningún momento Elvira quiso aludir a la vinculación de Reboiras con el llamado frente armado de la UPG, ni a otras sus acciones ni a otras versiones del episodio del que ella fuera coprotagonista la hoy reconocida profesora y fecunda autora que incluso llegó a ser secretaria general de la UPG en un tiempo lejano.
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