Entusiastas

Publicado: 17 jul 2026 - 00:45
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Comienzo sentir la incómoda sensación de que, por mucho que me aplique, va a ser difícil que logre alcanzar la anhelada categoría de un buen progresista. Pongo empeño, incluso entusiasmo, pero en semanas como esta, encuentro a tantos y relevantes progresistas defender con fervor y apasionamiento la injuria y el enchufismo, que me asaltan serias dudas de si el progresismo no estará desviado o, todavía peor, desorientado.

Según estos fogosos progresistas, lo de admitir un empleo, al que nunca se fue a trabajar, y percibir una nómina por ese cometido -que nunca perló su frente de sudor, ni el cerebro de preocupaciones- es una actividad que no merece reproche alguno y, mucho menos, una condena de inhabilitación de los tribunales a los funcionarios, que consintieron, alentaron y legalizaron este abuso de malversación de los impuestos. Un catedrático de Derecho Procesal se muestra escandalizado de que la mayor carga de la prueba se base en las investigaciones de la Policía, ya que -según el catedrático- la Policía no es experta en Derecho Administrativo. ¡Vaya, vaya! Esto sí que supone una revolución, porque la Policía tampoco es experta en Derecho Fiscal y Tributario, ni en Derecho Público Internacional, ni en Derecho Internacional Privado, y un porcentaje considerable de estafas, contrabando, malversación, narcotráfico, evasión de capitales y evasión fiscal son delitos que descubre e investiga la Policía para gran disgusto de algún catedrático de Derecho Procesal.

Por si fuera poco, los progresistas del Gobierno, y los partidos que le apoyan, quieren despenalizar las injurias a la corona. No, no es que quieran establecer la República, ni les moleste la monarquía, sino que lo hacen para defender la libertad de expresión. Parece ser que, si vives en un país donde no puedes grabarte un vídeo donde te acuerdes de los progenitores de un miembro de la monarquía adornándole de insultos e injurias, o pongas un retrato sobre el suelo y, poco después, lo llenes con el contenido que la vejiga, no puede decirse que tengamos libertad de expresión.

Mis padres, mis profesores, debían estar equivocados. Nunca me dijeron que el favoritismo y el enchufismo fueran circunstancias positivas, ni me informaron de que las injurias y los insultos formaban parte de la libertad de expresión. Así que, entre honrar al progresismo confuso, o a mis padres y profesores, me inclino por esta segunda opción.

Contenido patrocinado

stats