Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
Almaraz, y más
Los próximos 22 y 23 de septiembre, la Facultad de Empresariales y Turismo de Ourense acogerá la segunda edición del Congreso Internacional de Gestión de la Balneoterapia, en esta ocasión identificado con el lema “Innovación, salud y territorio ante el reto demográfico”. Un evento que a buen seguro permitirá poner en valor y difundir, más allá de la comunidad académica, una parte sustantiva del quehacer investigador desarrollado en el Campus Agua de Ourense en torno a temas que entiendo de suma relevancia para el porvenir de nuestra ciudad y provincia. Porque reflexionar sobre el aprovechamiento sostenible de aquellos recursos que hacen singular a un territorio y definen su hecho diferencial siempre es tarea de interés, en particular cuando tal proceder persigue como objetivo capital contribuir al avance del conocimiento y, de esta suerte, promover el progreso colectivo. De ahí que, en último análisis, el congreso aborde bajo el paraguas del lema enunciado una multiplicidad de aspectos que, sin obviar el carácter central de las aplicaciones terapéuticas de los recursos termales, sitúan el debate académico en un escenario caracterizado por notables transformaciones demográficas, sociales, medioambientales y tecnológicas.
Por tanto, no es casualidad que a lo largo del agosto en curso un servidor esté ocupando buena parte de su tiempo releyendo algún que otro documento de interés y ajustando los contenidos de un par de futuras comunicaciones a presentar en el congreso en ciernes. Y en este quehacer resulta obligado prestar especial atención al último Informe sobre el Envejecimiento publicado por el Comité de Política Económica de la Unión Europea, un órgano consultivo que desde 2006 elabora periódicamente proyecciones sobre la evolución del gasto público comunitario en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración. Una evaluación compartida entre los Estados miembros de la Unión y la Comisión Europea que, entre otras cuestiones, pretende anticipar el previsible efecto del envejecimiento sobre la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas en los países que conforman la UE.
Huelga decir que las conclusiones del contraste de pareceres entre el informe mencionado y otras aportaciones de referencia es materia que reservo para el congreso de septiembre, por aquello de no vender la piel del oso antes de cazarlo. Pero aprovecho la oportunidad para destacar que la publicación del Comité de Política Económica de la Unión aludida dedica un significativo apartado a reflexionar sobre la interacción entre el cambio climático y el envejecimiento demográfico, y las posibles tensiones que el efecto combinado de ambos procesos derivaría sobre los sistemas de salud pública europeos. Un análisis que cobra mayor valor si cabe toda vez que obvia la consideración de las tesis negacionistas que de un tiempo a esta parte envuelven de forma recurrente el debate sobre el cambio climático y parecen ganar presencia en el seno de las instituciones del conjunto de la Unión Europea.
Porque para los expertos y representantes nacionales que de forma colaborativa elaboraron en 2024 el Informe sobre el Envejecimiento en Europa es un hecho contrastado que la temperatura media global en la década 2012-2021 fue entre 1,11 y 1,14 grados superior a la observada en el periodo preindustrial, convirtiéndose en la década más cálida desde que existen registros. Una dinámica de aumento térmico que, de persistir en el tiempo, dará lugar a fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos y a una transformación gradual del medioambiente que conllevarán consecuencias adversas para la población. Obvia decir que la proliferación de enfermedades asociadas a las elevadas temperaturas, los problemas de salud mental agravados por el calentamiento global, el estrés hídrico o la contaminación atmosférica representan un riesgo acrecentado para las personas mayores, a tenor de factores fisiológicos y socioeconómicos asociados con la edad que es preciso no infravalorar. Esperemos que, de una vez por todas, el sentido común sea el más común de los sentidos.
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