Yo, con España y Maradona

MORRIÑA.COM

Publicado: 22 jul 2026 - 00:10
La Región

Tras la victoria de España en el Mundial, expliquemos por qué Messi y Argentina llegaron a la final gracias a la suerte y las ayudas arbitrales. La longevidad de Ronaldo y Messi es un hecho excepcional en el mundo moderno. Antaño, las estrellas jugaban muchos años porque la condición física no era tan exigente como ahora. Los Di Stefano, Puskas, Pelé, Luis Suárez, Kubala o Cruyff completaron largas carreras ayudados por un fútbol menos profesionalizado que el actual. Es muy meritorio lo de Ronaldo y Messi, dos futbolistas que se han retroalimentado con una ambición desmedida por ganar durante décadas y con un culto al físico que les ha convertido en irrepetibles. Las lágrimas de Ronaldo y Messi son compresibles tras seis mundiales disputados. Ronaldo no ha logrado ninguna Copa del Mundo, pero se convirtió en un ídolo gigante para millones de aficionados, en un héroe goleador que logró más éxitos con sus equipos que con su selección. El Mundial 2026 era la última oportunidad para completar su carrera galáctica, pero para que eso hubiera sucedido tenían que alinearse los astros y la FIFA como le ocurrió a Messi en el mundial de Catar y en el que acaba de terminar.

Aun reconociendo el estrellato sideral de Messi, se benefició del robo arbitral a Egipto para que Argentina no cayera eliminada

A Messi nadie le puede discutir su grandeza, su liderazgo futbolístico hasta conseguir auparse al pódium de los más grandes junto a Maradona. Sin embargo, y vaya por delante que todo es discutible, Messi nunca será Maradona porque a Lionel le fabricaron el Mundial de Catar para compensarle frente a Diego, porque ha sido el futbolista más protegido del planeta, porque fue y es el jugador más consentido que a nivel de club tuvo la ayuda encubierta de Negreira sin que esto menoscabe su categoría futbolística ni sus logros personales. Pero haciendo un análisis puramente futbolístico, Messi nunca se podrá equipar a Maradona porque, simplemente, son distintos, y porque jugaron en épocas diferentes. A Maradona no le protegían los árbitros, más bien al contrario, pues arrastraba el díscolo maleficio de la droga y su castigo era general dentro y fuera del campo.

Aun reconociendo el estrellato sideral de Messi, se benefició del robo arbitral a Egipto para que Argentina no cayera eliminada. Quienes hemos jugado al fútbol sabemos que la genialidad de Maradona era mucho más artística y creativa que la chispa mecánica de Messi. Maradona fue la esencia del fútbol, el caviar exquisito del banquete futbolero, pura clase de inteligencia y armonía sobre el césped que en el caso de Messi nunca ha sido tan poética. Messi es único, si, un futbolista con unas condiciones técnicas que sólo podrá alcanzar Lamine Yamal en el fútbol actual, del mismo modo que Mbappé reencarnará a Ronaldo como máximo goleador. Pero Maradona era, por encima de todo, una explosión soberbia de coordinación física, técnica y coral inalcanzable en condiciones y tiempos mucho más difíciles.

Con el respeto que Messi y Ronaldo me merecen, tal y como dijo Patxi sobre Begoña, “Yo, con Maradona”. Pero sobre todo “Yo, con España”, merecida campeona del mundo pese a una selección argentina marrullera y antideportiva que se sabía blindada por la FIFA.

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