España está quemada

TRAZADO HORIZONTAL

Los incendios y la crisis migratoria evidencian el deterioro del sanchismo. Cruzada ideológica y balance mitinero

Publicado: 02 ago 2026 - 05:50
Opinión en La Región.
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Pedro Sánchez y bla bla bla, ya no dice que “el cambio climático mata”. Lo ha cambiado por “la emergencia climática mata”, y su enésima propuesta de pacto de Estado para combatir los fuegos de verano. La misma táctica política que usa, por ejemplo, con el problema de vivienda: prometer inversiones y soluciones que no puede cumplir porque no tiene presupuestos desde hace 3 años. Pedro practica propaganda y relato mientras España arde y es literalmente invadida por Ceuta. Se hace las fotos en los puestos de mando, escondido tras las faldas de su ministro nefasto de Interior, la UME, los bomberos y demás equipos de emergencia, siempre protegido por un cerco perimetrado. No pisó los pabellones de acogida de los evacuados o el terreno calcinado con gentío, como han hecho los reyes, Feijóo, Page o Ayuso, mientras los inmigrantes marroquíes le dan las gracias por el permisivo asalto de Ceuta. No lo hace porque no puede, porque le silban, gritan y corren a gorrazos como en Paiporta. Lleva 8 años en el poder y sigue sin concretar medidas ni medios contra los incendios forestales o contra la inmigración ilegal. Prometió más aviones y ha tenido que pedir ayuda a la Unión Europea mientras su ministro mamporrero Puente intentaba confrontar con Ayuso sin haber dado explicaciones convincentes por la tragedia de Adamuz.

Lleva 8 años en el poder y sigue sin concretar medidas contra los incendios forestales o contra la inmigración ilegal

Esta vez el ONE no dijo aquello de “el que quiera ayuda que la pida” como en la dana de Valencia. Se ha dado cuenta de que no asumir el mando único y rechazar la emergencia nacional le perjudica en el caso de los fuegos. Enseguida aceptó la petición de Ayuso de emergencia nacional, que es lo que tenía que haber hecho en la comunidad valenciana, porque es su obligación y así lo manda la Ley de Seguridad Nacional ante la dimensión de la crisis, como sucede con el efecto llamada de Ceuta. Piensa que con una visita se soluciona el problema, cuando el problema son sus políticas. Cree que los desastres naturales le dan oxígeno y le permiten crear agenda acorralado por la corrupción y la falta de mayoría parlamentaria con la que aprobar la senda “electoralista” de déficit y demás decretos ley en los que cuela exigencias de sus tratos espurios producto del chantaje separatista societario como el indulto de Borrás.

Pedro se plantó en la sierra madrileña para arengar a los españoles con su discurso ideológico sobre el cambio climático cuando el fuego se había originado por el incendio de un coche eléctrico. Parece una burla del destino en sus narices, un recochineo mientras España se quema en plena apología climática cuando ya a comienzos del siglo XX las temperaturas subían de 40 grados. Estamos de acuerdo en que el cambio climático influye ahora o hace 100 años, tanto en las olas de calor como en la gota fría en el caso de las inundaciones, pero la mayoría de los fuegos son intencionados o accidentales y se deben a la mano del hombre. Puestos a buscar culpables, la culpa es un poco de todos y de una legislación que enreda en la burocracia administrativa la limpieza de los montes mayoritariamente de propiedad privada. La imposición ideológica como factor de polarización política, como hecho determinante causa-efecto al igual que sucede en la vida virtual de la izquierda radical en otros asuntos tales como que la inmigración irregular sólo requiere el enfoque de los derechos humanos, que todos los hombres son violadores en potencia, que las guerras se combaten con flower pacifismo de salón y que la derecha sólo gobierna para ricos. Algo así como asumir la amnistía separatista o promover la regularización masiva de inmigrantes y nietos por razones de aritmética y ventajismo electoral fomentando la desigualdad territorial y ciudadana.

Barato y cutre

España está quemada con tanto frentismo político y va a poner orden en las próximas elecciones. Porque mientras España arde, se trata de imponer ese populismo barato y verborrea programática de argumentario cutre. Ya basta de que seamos siempre los mismos quienes paguemos las culpas de la mala gestión política y financiemos impuestos y corruptelas. Es una gran vergüenza nacional como la invasión de Ceuta, una vergüenza de Estado que no se combate con demagogia, sino con un gran pacto de Estado contra el fuego y la migración regulada, sin carga ideológica, con solidaridad y una política racional no partidista ni sectaria. Ya vale de engaños y cortinas de humo porque España está quemada por los incendios forestales, por la inseguridad nacional en la frontera con Marruecos y por un comportamiento impresentable de cierta política marrullera y temeraria. Cada año, cada verano, la misma cantinela de los incendios forestales y el cambio climático. Es más fácil culpar a la naturaleza que prevenir con medios, inversiones contra incendios y responsabilidad colectiva. España está quemada, sí, pero no sólo por los incendios forestales. Está quemada por el balance-mitin del curso político de Pedro, por lo de Ceuta, por las mentiras sobre la corrupción y por la ineficacia que acecha a este gobierno obsesionado con mantenerse en el poder a cualquier precio.

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