Esperando a Obama

Publicado: 09 nov 2008 - 01:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Ganó Barack Obama. Era lo esperado y deseado. Comienza un nuevo mundo y un nuevo ciclo político.

Los tiempos vienen duros y hay que estar alerta y preparados. Barak Obama trae aire fresco, trae esperanza y trae patriotismo supurando por cada poro. Ojala le salga bien, porque eso también beneficiará al resto del mundo.

Estados Unidos ha dado una lección de democracia y de civismo. Ha dicho mediante sus votos que mira al futuro y busca olvidar el pasado, al menos, lo malo del mismo, como ese racismo cruel de más de dos siglos haciendo mella.

Bien por ellos, son inteligentes y están intentando vivir en paz. Bravo, por su contrincante, Mc Cain, ejemplo de conciencia a la hora de la derrota. ‘Ayer era mi oponente; hoy es mi presidente’. No se puede decir mejor.

Aquí, seguimos, sin embargo, desenterrando y removiendo una y otra vez en lo que destrozó a este país hasta las entrañas. Memoria histórica, nos dicen, como si con lo que pasó no hubiéramos tenido ya bastante.

Mirar hacia adelante debía ser nuestro objetivo principal, pero aquí estamos, aquí seguimos, mira que te mira en el ombligo del pasado, mientras esperamos que nos llamen de la Casa Blanca para dar una rueda de prensa y contarlo de forma institucional, poniendo velas a Dios y al demonio para conseguir un billete de tercera a Washington el día 15.

Que se vaya Bush, que no nos quiere. Que llegue Obama, para ver la foto. Ay, que pena no tener un Obama en casa. Por lo menos para tener ilusión.

Ilusionados, por cierto, los políticos españoles, que han opinado a gusto. El primero, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, convencido de que con la victoria del demócrata se abre una etapa más intensa en las relaciones entre España y Estados Unidos. A juicio de líder del PP, Mariano Rajoy, Obama ha sido percibido como la persona capaz de ofrecer un cambio y de convertirse en la encarnación del mismo. El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, barrió para casa y consideró que Galicia necesita tener confianza en sí misma, esa confianza que transmitió Obama durante su campaña.

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