La esperanza de un futuro digno para el Hotel Miño

HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL

Publicado: 24 mar 2026 - 00:15
Publicidad del Hotel Miño en sus primeros tiempos.
Publicidad del Hotel Miño en sus primeros tiempos. | La Región

Aparte de su famosa afirmación de que la ciudad es lugar donde uno se reconoce, al identificar sus calles, edificios, locales, comercios y sus gentes cotidianas, Le Corbusier dijo también que hay dos modos de concebir las ciudades: “Como bienes de uso o bienes de cambio”, o sea, de negocio o una simple suma de solares. Cuando uno sale por ahí, sobre todo por la vieja Europa, en muchos lugares, sobre todo los más humildes, uno reconoce que ha prevalecido el sentido de bien de uso, o sea, de lugar para vivir, para convivir. Pero para ello es preciso que el poder político, o sea, la administración pública de ese espacio cuente con personas con la sensibilidad suficiente para proteger y conservar lo que debe ser conservado. Ourense no es precisamente un ejemplo en cuanto a la defensa de su patrimonio urbano, también llamada arquitectura patrimonial. Siempre he pensado, como modesto ejemplo, qué bien hubiera quedado conservar el chalé Losada de la calle del Paseo como un centro sociocultural urbano, si a alguien en las casas consistoriales se le hubiera ocurrido (y buscar los fondos) para conservar aquel vestigio que era como un adorno hermoso que merecería ser perdurable. En Vigo, ya ven, lo hicieron con alguno de los chalés del antiguo ensanche de la ciudad. Se conserva y tiene uso público al servicio de la comunidad.

Debo confesar que me preocupa el uso que le espera, y confío en bien reconstruido, con el emblemático edificio del Hotel Miño, vestigio de una historia ya contada y miembro de aquel conjunto de tres establecimientos hosteleros de reconocido rango, el Roma y el Barcelona, con que llegó a contar nuestra ciudad. Cada uno de ellos tiene su propia historia, desde la famosa tertulia político intelectual del Roma a que en la parte baja del Barcelona se albergara una de las sociedades viguesas de densa tradición cultural y musical. Pero el Miño (que luego recogería parte de la tertulia del Roma) ha sido algo especial por su enclave y anexos. Porque no se puede desligar la historia misma del hotel de la del bar del mismo nombre que perduró abierto hasta l 27 de mayo de 1980, luego de una extensa y cumplida hoja de servicios y de haber sufrido diversas y no muy conocidas transformaciones.

Ya ha recordado que fue su café sobre todo lugar de reposo y tertulia, donde al mediodía, junto a uno de sus ventanales se encontraba uno a don Ramón Otero Pedrayo, siempre acompañado de algún amigo. Y menos mal si el edificio no fue derribado como se llegó a temer en su momento como acción inminente. En aquella calle llamada entonces de Paz Novoa (y que nunca llamamos de José Antonio, sino del Paseo, los de Ourense, pese a su nuevo nombre oficial) se levantara, a comienzos del siglo XX, aquel noble edificio que aparte del bar habría de albergar un hotel. En realidad, lo que luego sería cafetería era parte del hotel, como restaurante. Luego, esta parte del edificio fue adquirido por un inversor catalán, de apellido Codina, que lo dedicó a bar y restaurante, en el que tocaba una orquestina. Estamos en 1943. El local pasó por varias manos hasta que el hotel y el bar fue adquirido por Julio Alonso Losada.

Las compañías de teatro, que sobre todo en verano, venían por Ourense a actuar en el Losada se alojaban en el Miño, por lo que, al finalizar la función, la terraza de este inolvidable lugar, brindaban la ocasión de disfrutar de la noche ourensana y de hacer tertulia con los actores. Así recuerdo haberme sentado allí con Luis Prendes, Maruchi Fresno y otras notables figuras de la escena en aquellos finales años sesenta y primeros setenta. Aquello se convirtiera en un hábito del que personalmente pude disfrutar. Desde esta perspectiva espero que el viejo y noble edificio del Miño tenga mejor suerte que acabar en una serie de apartamentos turísticos, aunque se dice que al contrario que serán pisos de lujo. Pero en este terreno nunca se sabe, ya que los turísticos son otra cosa, y tantos problemas generan en la configuración y la convivencia de los barrios españoles.

Otros autorizados autores ya han reflejado la interesante historia del sector hotelero ouerensano, y la serie de aspectos relevantes de los servicios prestados a la cultura por el Roma y el Barcelona. Para este último conviene recordar que el proyecto de Abanca es el mismo que ya anunciara Caixagalicia anteriormente. Estos días seguimos con expectación la suerte que le espera al Miño. Su construcción fue lenta y detallada, conforme al diseño de Paz Gulías. Según refleja la publicidad de la época, contaba con todos los servicios y capacidades modernas. Y fue el hotel porque el pasaban los personajes de relieve que venían a Ourense, empezando por la condesa de Pardo Bazán, hasta ser el preferido por los agentes comerciales que traían a nuestra ciudad sus muestrarios, como me contó el nieto de uno de aquellos personajes. Larga vida y digna, pues, al edificio del Hotel Miño.

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