¿Qué Europa?

Publicado: 03 jul 2026 - 04:10
La Región

El 15 de agosto se cumplirán cinco años del retorno de los talibanes al poder en Afganistán bajo los auspicios de Estados Unidos y Occidente. Me ha refrescado la memoria de este hecho terrible un wasap de Dorothy Estrada pidiéndome que firmara una carta de protesta contra las negociaciones de Unión Europea con los talibanes, de visita en Bruselas. No me lo pensé dos veces y firmé la carta de protesta. Para quienes no la conozcan les contaré que Dorothy es mejicana, doctora en Derecho Internacional, y preside el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Discriminación contra las Mujeres y Niñas.

En el 2024 cuatro países, Canadá, Austria, Holanda y Alemania, anunciaron que iban a presentar ante la Corte Internacional de Justicia el incumplimiento por parte del régimen talibán de la Convención de Naciones Unidas contra la Discriminación contra las Mujeres y las Niñas. Lo anunciaron pero no lo han hecho, esa es la triste realidad.

Verán, me sorprende que los gobiernos europeos, incluido el nuestro que presume de feminista pero que en mi opinión tiene poco de feminista, hayan callado y aceptado negociar con el régimen de los talibanes sobre “el retorno de los migrantes afganos que se encuentran en países de la UE”.

Una negociación que ya llevaba semanas llevándose a cabo en Kabul.

En mi opinión hasta la “realpolitik” debe tener límites, y los límites son el respeto y defensa de los Derechos Humanos.

Es de tal magnitud la enfermedad mental que padecen los talibanes que durante el reciente terremoto que asoló Afganistán los servicios de rescate tenían prohibido rescatar a las mujeres porque eso implicaba tener el más ligero contacto físico con ellas

Pero a los gobiernos europeos, incluido el nuestro, hay que aplicarles el refrán de “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, porque sus líderes hacen discursos encendidos en favor del feminismo pero luego negocian y llegan a acuerdos con regímenes que tienen un comportamiento criminal contra las mujeres, como sucede en Afganistán donde por prohibir incluso prohíben que las niñas puedan acceder a la educación secundaria, o puedan ir a la Universidad. Es de tal magnitud la enfermedad mental que padecen los talibanes que durante el reciente terremoto que asoló Afganistán los servicios de rescate tenían prohibido rescatar a las mujeres porque eso implicaba tener el más ligero contacto físico con ellas, por ejemplo tenderles una mano.

Pero los gobernantes europeos, incluido nuestro Pedro Sánchez, no sólo no se han opuesto a que los representantes gubernamentales talibanes se paseen por Bruselas, sino que no se les ha oído decir ni una palabra a favor de las mujeres afganas. Tampoco a las supuestas ministras feministas del Gobierno.

Pienso que probablemente muchos de los políticos europeos que nos representan, incluido nuestro Pedro Sánchez, estarían más que contentos con hacerse una foto con la gran actriz Meryl Streep. Una foto sí, pero ignorando lo que la actriz dijo recientemente: las niñas afganas tienen menos derechos que las ardillas. Pero eso no lo han oído porque no les interesa.

Lo sorprendente es que una vez que grupos de mujeres empezaran a firmar cartas de protestas y a manifestarse en Bruselas, hayan desaparecido las noticias sobre lo que se estaba cocinando entre los dirigentes de la Unión Europea y los talibanes.

Esta Unión Europea que presume de valores respecto a algunos países, calla ante la violación de los derechos humanos de otros. Tiene no una doble vara de medir, sino demasiadas varas de medir en función de los intereses de cada uno de los países miembros. En definitiva la política exterior de la UE tiene mucho de impostura, así que en este caso me pongo en lo peor. Y es que no podemos olvidar que los talibanes volvieron a hacerse con el poder en Afganistán con el concurso de Estados Unidos y Occidente.

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