Expectantes sobre el cónclave

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Publicado: 27 may 2025 - 04:15
Opinión en La Región.
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Según los sondeos que se publican periódicamente y los más recientes con motivo del ecuador de las legislaturas surgidas de las elecciones autonómicas y locales, al Partido Popular le va muy bien con su política de oposición centrada en un único punto, el sanchismo, como sinónimo de corrupción y mentira. Sin embargo, en el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo se teme que eso no sea suficiente para evitar un nuevo gobierno de aluvión, otro Frankenstein, aunque ninguna encuesta prevé esa posibilidad.

También será interesante comprobar las propuestas sobre regeneración democrática y “descolonización” de las instituciones a la vista de lo que han hecho los gobiernos del PP allí donde mandan

En esta circunstancia el PP se ha embarcado en un congreso extraordinario por el adelanto de las fechas, pero ordinario en la medida en la que se producirá, al parecer, un intenso debate ideológico y sobre sus estatutos que concluirá en la elección del nuevo equipo dirigente. El fin último de todos esos debates es lograr proyectar hacia la sociedad “una propuesta ilusionante”, porque se considera que con el antisanchismo no es suficiente para atraer hacia el partido a todos aquellos que lo abandonaron, sobre todo al electorado que se fugó hacia Vox, y al mismo tiempo que atraiga a los decepcionados con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Y aquí surge uno de los primeros asuntos que deberá afrontar el congreso popular, determinar que quiere ser el partido en el futuro, tratar de reunir a todo el arco de la derecha, como consiguió José María Aznar, y debe aclarar cuál será su relación con la ultraderecha. Se apunta a que el PP no abandonará sus principios si le toca negociar con Vox, pero la experiencia de hace dos años, con los pactos con la ultraderecha, con la ruptura de hace un año y con los nuevos acercamientos por cuestiones presupuestarias no dicen eso.

La segunda cuestión, también relacionada con el debate ideológico, es el marco de propuestas teóricamente ilusionantes que se van a proponer y que actuarán como borrador de un futuro programa electoral y de compromiso con la sociedad española. Ahí entrarían desde el debate sobre mantenimiento del sistema de pensiones, que sus economistas consideran insostenible;, la política de vivienda, de la que no se tiene otra noticia que la insumisión a la ley del Gobierno, sin que en las comunidades autónomas en las que gobierna el PP hayan puesto sobre la mesa alternativas, o que como dice Feijóo las casas pertenezcan a sus propietarios y no a los “okupas” poniendo en el centro del debate habitacional un problema que afecta tan solo al 0,05 del parque de viviendas; el grado que alcanzará la batalla cultural y cuáles de las leyes aprobadas durante las legislaturas progresistas van a ser anuladas o revertidas. Y lo mismo sobre el mercado laboral. Otra propuesta será que los inmigrantes irregulares serán expulsados a países seguros, es decir, a Marruecos. También será interesante comprobar las propuestas sobre regeneración democrática y “descolonización” de las instituciones a la vista de lo que han hecho los gobiernos del PP allí donde mandan. Pero sobre todo deben explicar cómo pretenden conjugar la rebaja de impuestos con el mantenimiento del Estado de bienestar y cumplir con los compromisos internacionales.

Tanto en el debate ideológico como en el estatutario el elefante en la habitación es la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, cuyas propuestas ideológicas tienen mucha aceptación entre los votantes populares y que lindan con las de la ultraderecha, por lo que el cónclave deberá deshacer ese nudo gordiano del mismo modo que no querrá que se deshaga el camino andado con la instauración de las primarias para la elección de los candidatos, si acaso acabar con la segunda vuelta para que no le ocurra, en el futuro, como a Soraya Sáenz de Santamaría.

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