Pablo García Vivanco
VIDA OURENSANA
Dieta atlántica, ruralidad y longevidad excepcional
A estas horas usted ya sabe quién podría formar el nuevo gobierno español, pero ignora cómo se resolverá el principal problema del país: el separatismo activo de unos 2,3 de los 7,5 millones de catalanes.
Sumados estos a secesionistas activos los vascos, gallegos y del resto de España, incluso a algunos sorprendentes asturianos, quienes proclaman no ser españolas no llegarán a tres millones de personas; aunque nominalmente haya más separatistas testimoniales que reclaman la independencia de su región pero que no perderían un euro por ella.
Entre unos y otros no llegan al diez por ciento de los 47 millones de habitantes de España, pero inquietan como si representaran a la mitad del país a buena parte de los ciudadanos.
Se amparan en el artículo 2 de la Constitución, que “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”, mientras olvidan que empieza declarando “la indisoluble unidad de la Nación española”.
Los constituyentes pensaban que nacionalidades eran Cataluña, Galicia y País Vasco –por sus estatutos autonómicos de la II República--, pero el “café para todos” creó 17 regiones que se consideran nacionalidades.
El fenómeno de Vox es la respuesta de quienes se sienten amenazados por los separatismos en el seno de las “nacionalidades” y la pérdida de “la esencia de España”, que nace para ellos en la Reconquista.
Cuidado: Vox no es fascista. Apoya el liberalismo económico, es projudío y surge en países que fueron conquistados por musulmanes, como Hungría o la Austria que los contuvo en Viena.
Vox también se enfrenta a la “federalización plurinacional” de España que propone el PSOE porque la devuelve, afirma, a la I República, a sus guerras cantonales y a la debilidad que invita a invasiones de inmigrantes.A estas horas usted ya sabe quién podría formar el nuevo gobierno español, pero ignora cómo se resolverá el principal problema del país: el separatismo activo de unos 2,3 de los 7,5 millones de catalanes.
Sumados estos a secesionistas activos los vascos, gallegos y del resto de España, incluso a algunos sorprendentes asturianos, quienes proclaman no ser españolas no llegarán a tres millones de personas; aunque nominalmente haya más separatistas testimoniales que reclaman la independencia de su región pero que no perderían un euro por ella.
Entre unos y otros no llegan al diez por ciento de los 47 millones de habitantes de España, pero inquietan como si representaran a la mitad del país a buena parte de los ciudadanos.
Se amparan en el artículo 2 de la Constitución, que “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”, mientras olvidan que empieza declarando “la indisoluble unidad de la Nación española”.
Los constituyentes pensaban que nacionalidades eran Cataluña, Galicia y País Vasco –por sus estatutos autonómicos de la II República--, pero el “café para todos” creó 17 regiones que se consideran nacionalidades.
El fenómeno de Vox es la respuesta de quienes se sienten amenazados por los separatismos en el seno de las “nacionalidades” y la pérdida de “la esencia de España”, que nace para ellos en la Reconquista.
Cuidado: Vox no es fascista. Apoya el liberalismo económico, es projudío y surge en países que fueron conquistados por musulmanes, como Hungría o la Austria que los contuvo en Viena.
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