Cuando el Festival del Miño conmovía a toda la ciudad en la calle

Publicado: 07 jul 2026 - 04:55
Los artistas de la sexta edIción en pleno paseo.
Los artistas de la sexta edIción en pleno paseo.

Me sale al paso esta vieja foto de la sexta edición del Festival del Miño. Antes de la tradicional recepción en el Ayuntamiento, todos los intérpretes se pasearon juntos por el centro de la ciudad, dando lugar a esa histórica foto. A propósito de nuestro festival, me causa cierto asombro leer cosas que se escriben sobre su historia ignorando la verdadera. No fue idea de la comisión de fiestas ni mucho menos, recogiendo la propuesta de un señor portugués, como se escribe por ahí. El festival nace en la Agencia de Publicidad Central, donde dos ilustres periodistas locales Gonzalo Belay Pumares y Luis López Salgado (“Pitis”) hacen suya la idea del ciudadano portugués. La primera edición (1965) acaba con déficit, pero la Comisión de Fiestas echa una mano y salva la situación -en total unas 200.000 pesetas de la época-. Esa es la historia.

También es cierto, aunque esto sorprenda, que desde el primer momento tuvo dos acérrimos críticos, pues entendían que se debería remarcar su uso al servicio de la cultura gallega, desde una perspectiva que a su entender debería ser la adecuada. El Festival de la Canción del Miño, luego Festival Hispano-Portugués de la Canción del Miño y por fin Festival de la Canción del Miño-Canción del Mundo Celta (con participación, además de españoles y portugueses, de autores e intérpretes de Irlanda, Gales y Bretaña francesa), que de los tres modos se denominó, tiene una historia curiosa y un final que, a mi entender, no merecía aquel acontecimiento musical que convocaba cada año a miles de ourensanos. Fue, dentro de su contexto, un festival más dentro de los que se celebraban en España en los años 60 y 70, ni mejor ni peor. Y se celebraban muchos. Eran los que más fama los de Benidorm, el Mediterráneo (este en Barcelona) y Mallorca. Pero también en Aranda de Duero y Costa Verde (en Gijón).

Un cantante y autor desconocido, llamado Víctor Manuel, ganaba el certamen musical con una algo cursi y pegadiza canción titulada “Lazos azules y rosas” (“Lazos azules y rosas/ es lo que guardo de ti./ Es, ya lo sé,/ poca cosa./ ¿Qué guardarás tú de mí”). Él lo recordaba siempre

Era una determinada época y el festival vino a menos por una desastrosa organización, cuando Manuel Rego Nieto dejó la presidencia de la comisión de fiesta. Y tampoco cuajó el intento de incluir como premio especial aparte una sección específica dedicada a la cultura gallega. Se presentaban pocas canciones en este apartado y no tenían el nivel exigible. Pero para Ourense y los ourensanos era un gran acontecimiento, el gran acontecimiento popular de las fiestas de junio, como ningún otro, que llenaba las gradas del pabellón de los Remedios como nunca se viera en otra ocasión. Y es importante destacar que aparte del festival mismo, donde competían autores y artistas contaba con un fin de fiesta por todo lo alto, por el que pasaron estrellas del momento como Juan Manuel Serrat, Basilio, Albano o Nino Bravo. En 1967, un cantante y autor desconocido, llamado Víctor Manuel, ganaba el certamen musical con una algo cursi y pegadiza canción titulada “Lazos azules y rosas” (“Lazos azules y rosas/ es lo que guardo de ti./ Es, ya lo sé,/ poca cosa./ ¿Qué guardarás tú de mí”). Él lo recordaba siempre.

Pero en lo que luego será el Festival del Miño, organizado por el Ayuntamiento de Ourense, hay, a partir de este momento, cuatro personajes esenciales. Primero, el alcalde David Ferrer Garrido, quien había encomendado a Manuel Rego Nieto hacerse cargo de la comisión de fiestas. Rego va a contar con la colaboración del periodista Juan Carlos Villacorta, director de La Voz de Madrid, con experiencia en organización de festivales, y por fin Antonio Marcos Matáix, presidente de la Asociación de Representantes Artísticos, conocedor de ese mundo y bien relacionado en Madrid. De las cosas que guardo más grato recuerdo era la fase previa, para la selección de la canción portuguesa, que solía celebrarse en el Teatro Jordao, de Guimaraes, a donde nos desplazábamos desde Ourense con Rego los representantes de los medios locales. Luego, el festival se desdobló: un concurso general de canciones de España, Irlanda, Bretaña, Gales y Portugal, y otro de canciones solo de Galicia, con premios por separado. Merecía otro final y, desde luego, recordarlo como yo hago.

De vez en cuando, cuando aparecen viejas fotos de aquellos días, resurge el recuerdo de algo que desapareció hace 52 años. Es decir, que vamos quedando pocos que lo guardemos en la memoria. Fotos, grabaciones y recuerdos, incluida la copia de cuando lo retransmití para toda España, reaparecen de vez en cuando, y recuerdo que en el Arquivo Sonoro de Galicia se encuentra una copia de todo este material, que yo he utilizado en alguna conferencia. Cabe recordar que, en su etapa final, el festival estuvo patrocinado, con la publicidad adecuada, de otro elemento del pasado de Ourense que tampoco pervive, Cervezas San Martín, empresa sobre la que entonces se cifraban tantas esperanzas y que era realmente excelente. En 1972 me trasladé a Vigo. Me asombra encontrar a coetáneos que todavía me recuerdan.

Cuenta Rego Nieto en sus memorias: “Un alcalde de Vigo, de apellido Portanet, y que al parecer mandaba mucho en aquella Galicia, estuvo viendo el Festival del Miño y le dijo a nuestro alcalde ‘Oye, si no podéis económicamente con él, me lo llevo yo para Castrelos”. No era mala idea.

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