Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El banquito de piedra que aún queda en el jardín
En una de las fábulas de Esopo, se dice de un astrónomo que -en vez de entregarse al sueño reparador- pasaba las noches de “claro en claro” contemplando el firmamento.
En una ocasión, cuando más absorto estaba en su éxtasis contemplativo, no se dio cuenta de que enfrente había un hoyo algo profundo. Continuó avanzando en su caminata y, naturalmente se precipitó no burato. Comenzó a gritar desesperadamente pidiendo auxilio. Se dio la casualidad de que una persona pasaba por allí, y acudió en su ayuda. Pero al mismo tiempo le reconvino diciendo: “¿Así que eres uno de esos que por querer ver lo que hay en el cielo se olvida de lo que hay en la Tierra?”.
La misma anécdota nos la proporciona Platón. En este caso el asunto no se refiere a un sabio corriente, sino al famoso Tales de Mileto. También Tales cayó en un hoyo, pero ahora la que se desternilla de risa es una chica traci, esclava de un aristócrata griego.
¿La filosofía causa risa...? ¿También los filósofos?
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El banquito de piedra que aún queda en el jardín
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
La ciudad desde arriba
Francisco Lorenzo Amil
TRIBUNA
Valle-Inclán en la “Atenas de Galicia”
Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
Todos los ojos puestos en Netanyahu
Lo último