Sobre el formalismo

Publicado: 01 jun 2026 - 02:10
Opinión en La Región
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El formalismo, como es sabido, abrevó en las aguas del positivismo más cerrado, el excluyente, que es una de las causas del denominado uso alternativo del poder o del Derecho, hoy tan en boga en el llamado Estado formal de Derecho.

En la Francia revolucionaria, el entendimiento del principio de legalidad como la más alta expresión del culto a la razón, condujo al poder legislativo a su entronización como el gran oráculo de la voluntad general y la libertad humana y, más tarde a su ocaso más oscuro. Eran los tiempos del “reino de la Ley” que más adelante se irá apagando pues no muy tarde se empezó a colegir que en la ley algo neutro que ya no incluye necesariamente en su seno la justicia y la libertad, sino que con la misma naturalidad puede convertirse, lo señaló García de Enterría, en la más fuerte y formidable amenaza para la libertad incluso en una forma de organización de lo antijurídico o hasta en un instrumento para la perversión del orden jurídico

Tales consecuencias, hoy a la vista y bien presentes, han llevado, como consecuencia del positivismo legalista, a convertir a la ley en un simple medio técnico de la organización burocrática, sin conexión con la justicia, tantas veces convertida en instrumento de poder y dominación. Claro en un modelo democrático vacío, sin valores, convertido en pura aritmética política o, también, en una mera cuestión estadística.

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