¿Gobernar sin el Parlamento? ¡Pues sí!

Publicado: 10 may 2026 - 02:10
Opinión en La Región
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Recordó y valoró, hace unos días, Núñez Feijóo que una de las frases más graves que ha pronunciado Sánchez en esta legislatura –y hay donde escoger- es la de que “estaba dispuesto a gobernar sin el concurso del Parlamento”. Efectivamente, tal ocurrencia, o no tanta, la pronunció Sánchez a finales del verano de 2024 y recuerdo que tal desbarre generó cierto impacto preocupante para una democracia representativa. ¡No es para menos! Desde entonces fue saliendo adelante, a trancas y barrancas, sin someter a debate con la consiguiente votación, decisiones de calado como el plan de rearme, las distintas posiciones (cambiantes) de España en la esfera internacional, el debate sobre la regularización –sustanciado en Consejo de Ministros- de inmigrantes, etc. Todas estas decisiones y más fueron tomadas por un presidente a modo de autócrata. Y como el mejor anestésico humano es el tiempo, siempre está la hemeroteca para recordar y actualizar, o mismo contrastar, lo que ha sido y lo que es. ¡Ah!, lo que parecía un desbarre se convirtió en realidad.

¿La esperanza? Mantener la voluntad firme, que este 2026, como mucho, es el penúltimo del curso político de la legislatura, la más lamentable de nuestra democracia. Y si Dios y la providencia no lo remedian, va a ser una legislatura que finiquitará sin que el Gobierno presente -¡digo presente de presentar!- unos presupuestos. Ya sé que esta tarabilla de los presupuestos ya les resulta familiar; pero es que estamos refiriéndonos al documento más importante que debe presentar y aprobar un Ejecutivo en el discurrir anual de su acción de gobierno, y es un deber constitucional. No es que no se lo hubiesen advertido a Sánchez ya en el momento de la investidura, cuando Feijóo le espetó: “Esto es un inmenso error”. No se equivocó nada.

Sin presupuestos durante toda la legislatura, se sucedieron cesiones o transacciones impúdicas a sus socios de investidura, corrupción normalizada, poner en entredicho a la Justicia, a medios de comunicación, del apagón no se sabe a qué fue debido, etc.

Sin presupuestos durante toda la legislatura, se sucedieron cesiones o transacciones impúdicas a sus socios de investidura, corrupción normalizada, poner en entredicho a la Justicia, a medios de comunicación, del apagón no se sabe a qué fue debido, etc. Estamos viviendo en una economía dopada por los fondos europeos, que cuando estos desaparezcan veremos, a modo de la tinta del calamar, aparecer la miseria; fijos discontinuos -con más discontinuos que fijos-; pagamos de impuestos el 50% de lo que ganamos; la gente está harta de pagar cada vez más y recibir menos a cambio; soportar mordidas, pagos de altos cargos a prostitutas con dinero público, compras de favores.

¿Y el relato sanchista? Conforme se fueron sucediendo las distintas elecciones autonómicas, en Extremadura, Aragón y Castilla-León, todo fue alimentar el miedo a Vox para frenar al Partido Popular y, paradójicamente, lo conseguido fue que Vox creciera, el PP creciera y los socialistas descendieran estrepitosamente, en algún caso por debajo de su suelo electoral. ¡Exitazo! Y ahora, en las andaluzas, vuelven con apelaciones a Vox y la sanidad, con una candidata licenciada en Medicina, pero que jamás ejerció de médica en el sistema público, por la simple razón de que no aprobó una oposición; no fue óbice para ser consejera de Sanidad y ministra de Hacienda.

Aunque no toda la culpa de la situación la tiene el sanchismo, como formación hegemónica. Junto al conglomerado de macedonia al que Rubalcaba bautizó como “gobierno Frankenstein”, desde el primer momento anda cada uno a su bola, mirándose de reojo, mandándose andanadas, pero soportando la situación con un único objetivo: que no gobierne el PP. Mientras tanto, la mayoría de los españoles asistimos atónitos y espantados al desgobierno, los juicios por corrupción se suceden a los mismos que venían a salvarnos de ella. Todo ello enfada y desanima. El antídoto es mantener la ilusión. Yo, por lo que a mí respecta, hago caso a Pío Cabanillas: “Lo urgente es esperar”. Además, sintiendo cómo “el tiempo es el mejor autor, siempre encuentra un final perfecto” (Charles Chaplin). Ya podemos decir alto y claro que jamás en democracia el Congreso ha tenido tan exiguo protagonismo, como si no existiera. En esto no nos mintió Sánchez Pérez-Castejón. Y ahora nos sacude un hantavirus…

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