Manuel Herminio Iglesias
DENDE SEIXO-ALBO
Todo por Ourense?
Salvador Illa se ha lucido. Y lo ha hecho haciendo una clara sonrisa a los socios de gobierno. No nos referimos a su discurso, que estuvo pletórico de magnanimidad, templando gaitas para que algunos no se mosqueen. Decimos que el nuevo presidente de la Generalitat hizo gala de un nuevo desaire a la ciudadanía, pues resulta que en el acto de toma de posesión únicamente se exhibió una única enseña: la de Cataluña.
Obviamente, esto ha sido una total falta de respeto, porque, además, el uso de la bandera de España es una obligación cuando al mismo tiempo se muestra también el resto de las banderas institucionales, en este caso, la de Cataluña. Y es que, además, la ausencia de la enseña española ha sido una omisión claramente provocada.
El presidente saliente, Pere Aragonès, ordenó al servicio de protocolo del Govern que se ignorase la norma habitual que establece la presencia de la bandera española y la enseña de la autonomía en los actos oficiales de las instituciones autonómicas. No obstante, esta es la tónica que desde hace un montón de años se está imponiendo desde el gobierno catalán. Y que ahora, se seguirá con Salvador Illa.
Conviene subrayar y asimismo con énfasis, que la bandera española no es patrimonio de ninguna entidad privada, sea ésta social, civil o política. Es patrimonio de todos los españoles, y como dice el artículo 1 de la Ley 39/81 de 28 de octubre que regula el uso de la bandera de España, “simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución”.
Menos mal que de momento en el congreso catalán aparece la bandera de España, junto a la catalana. Solo faltaría que el nuevo presidente catalán también acordase retirarla. Tal y como sucedió cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había participado en una rueda de prensa en la sede de la Generalitat y nada más concluir funcionarios del Gobierno catalán, nada más intervenir y aprovechando ese receso, (procedieron a retirar la bandera de España, que se había situado tras el atril donde el presidente del Ejecutivo había realizado unas declaraciones) y antes de que interviniese el entonces titular de la Generalitat, Pere Aragonès. La bandera de España estuvo camuflada detrás de una puerta, dejando en el atril exclusivamente la bandera de Cataluña dado que a continuación intervendría el presidente catalán.
La puesta en escena de Illa ya está en marcha. Empieza con la bandera de España y sigue el uso del catalán que a partir de ahora se volverá a implantar teniendo el castellano en segundo plano, pues la Generalitat va a proliferar la lengua vernácula…porque al parecer no está al día… Por favor.
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