Afonso Vázquez-Monxardín
As xoais de Zapatero, oportunidade perdida
Madonna fue siempre una especialista en llamar la atención. Mi hermana pequeña, que ya no es tan pequeña y hoy es una autoridad mundial en Tomás de Aquino, fue de niña una fan loca de Madonna. ¡Vaya!, quizá debí haber dicho Santo Tomás de Aquino que así lo llama ella. Pero yo no tengo ni idea de eso y puestos a llamar santo a alguien prefiero a san Roque con su perrito y no al de Hipona que no me cae especialmente bien. En fin, da igual, lo de santo lo dejo para aquellos a quienes les interese el tema de la santidad, aquí hablamos de otra cosa.
Pues bien mi hermana, ahora una súper filósofa, fue de niña como dije una fan loca de Madonna. En casa no entendíamos aquello pero también yo había sido un loco de Michael Jackson. ¿Algún problema?, ¡ah, no!, esas cosas son generacionales, a mí me tocó Michael y a ella Madonna. Pero aquello no lo entendíamos ni mis padres, ni yo, ni nadie. A pesar de nuestro escepticismo mi hermana seguía a lo suyo, adorando a Madonna aunque, claro está, Madonna no le hiciera ni caso. Es lo que hacen los adorados con sus adoradores: no hacerles ni caso.
Lo útimo de Madonna es que ha ofrecido una felación gratis a todo americano, y los americanos no pueden resistirse a la palabra gratis, que vote contra Trump. No sé en qué condiciones se haría pero tampoco me preocupa, no soy americano. Yo creo que aparte de a Madonna solo a Donald Trump se le podría haber ocurrido algo tan epatante. Tampoco sé como controlará Madonna quien vota o no a Hilary, ni si el asunto sería antes o después de la votación. Supongo que si es antes habrá que firmar antes una especie de acuerdo prematrimonial o algo parecido. Quiero decir antes de la mamada, no antes de las elecciones y perdonen ustedes el mal lenguaje (me refiero a la reiteración de la palabra "antes"), esto es un lío.
En cualquier caso si Madonna lleva a cabo su propuesta hasta el final va a tener mucho que hacer, y eso que en Estados Unidos no va a las urnas ni el treinta por ciento de los votantes. Aun así no le envidio el trabajo a la chavala, hoy no tan chavala, de Michigan. Que lo lleve bien. Lo de Madonna si al fin se produce va a ser no el affaire del Despacho Oval como el de Monica Lewinsky, sino el affaire del Despacho Total. Pónganse a la cola.
Por cierto, resultaría significativo que precisamente Hillary ganara las elecciones con esta novedosa estrategia de marketing. Si ocurriera, lo primero que debería hacer la presidenta de los Estados Unidos una vez en el cargo es cambiar la leyenda de los billetes de dólar "In God we trust" por "In Madonna we trust". Eso sí que sería un hit. Oliver Stone debería ir haciendo ya la película.
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