Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Una verdad incómoda
TINTA DE VERANO
La cooperación en materia migratoria entre la Unión Europea y Marruecos se articula como una alianza estratégica basada en la externalización del control fronterizo. La UE aporta financiación masiva, equipamiento técnico y vías de movilidad, a cambio de que el Gobierno marroquí contenga los flujos migratorios irregulares hacia Europa en la Ruta Occidental del Mediterráneo y en la Ruta Atlántica hacia Canarias.
Marruecos es considerado por Bruselas un socio clave y prioritario en su Política de Vecindad Sur y la relación migratoria con el país alauí se asienta sobre varios hitos. Entre otros, destaca el Mecanismo de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional; un instrumento financiero de la UE que canaliza cientos de millones de euros asignados específicamente a la gestión fronteriza y reformas de protección social en Marruecos.
Los pilares de la cooperación son cuatro. El primero es el control fronterizo y la contención, que incluye tanto el despliegue policial como la infraestructura (de forma que Marruecos mantiene a miles de efectivos de las Fuerzas Auxiliares y la Gendarmería Real desplegados); y la donación de equipamiento, financiando la compra de todoterrenos, embarcaciones de patrulla, radares de vigilancia, visores nocturnos, etc… para las fuerzas marroquíes.
El segundo pilar es la lucha contra el tráfico de personas, que abarca la inteligencia compartida (es decir, la cooperación directa entre las fuerzas policiales de los Estados miembros, Europol, Frontex y los servicios de seguridad marroquíes para desarticular redes transnacionales de tráfico de migrantes), así como equipos conjuntos de investigación (ECI) para operaciones conjuntas que investiguen las mafias que trafican con personas.
El tercer pilar es el retorno voluntario asistido. En colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones, y financiado por la UE, se promueve la repatriación voluntaria de personas en tránsito desde Marruecos a sus países de origen. Y, aunque no existe un acuerdo formal de readmisión de alcance global, se aplican acuerdos bilaterales para la devolución de ciudadanos marroquíes y, en ocasiones, de terceros países.
Y el cuarto pilar son las vías de migración legal y circular: de un lado, programas de empleo de temporada, con proyectos como GECCO, que facilitan la llegada temporal legal de trabajadores agrícolas marroquíes a campañas como la recogida de la fresa en España, garantizando su retorno regular. De otro lado, la atracción de talento, con becas para la formación laboral en origen y becas de estudio en Europa para estudiantes y técnicos marroquíes.
En suma, la UE es el principal donante internacional de Marruecos en materia migratoria: entre 2014 y 2020, más de 1.000 millones de euros, entre el Fondo Fiduciario de Emergencia para África y la ayuda presupuestaria directa. Para el ciclo 2021-2027, se han asignado compromisos por más de 500 millones de euros, destinados específicamente a la gestión integral de fronteras, lucha contra el tráfico ilegal e inclusión de migrantes.
Como se ve, los programas europeos financian objetivos de gestión migratoria, fronteriza, policial y de retorno. Pero no existe un mecanismo automático para la devolución proporcional de los fondos cuando el país cooperante incumple sus obligaciones. Quizás la lección de Ceuta sea una verdad incómoda: si le damos a alguien la llave de nuestra puerta también le permitimos, llegado el momento, decidir cuándo abrirla.
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