¿Infrautilizamos nuestros recursos geotérmicos?

Publicado: 14 abr 2026 - 00:10
Opinión José Ángel Vázquez Barquero
Opinión José Ángel Vázquez Barquero | La Región

El próximo jueves, 16 de abril, Expourense acogerá un interesante symposium sobre “Energías renovables y eficiencia energética” que, a tenor del programa previsto, prestará particular atención al aprovechamiento de los recursos geotérmicos. Un ámbito de investigación, este último, en el que nuestro Campus Agua cuenta con destacados referentes académicos que, como los profesores Araujo Nespereira y Cid Fernández, han evidenciado una notable trayectoria profesional a lo largo de los años. Huelga decir que la iniciativa de Expourense concita especial interés en la medida en que, a la recurrente crisis energética que nos asola de un tiempo a esta parte, se suma un entorno inmediato graciosamente dotado de recursos de semejante naturaleza. Un potencial que, bien es sabido, no siempre hemos sido capaces de aprovechar, tal y como la tecnología disponible nos permitiría y el sentido común nos sugiere.

Con el simple ánimo de delimitar el ámbito de la reflexión que hoy me ocupa, vaya por delante que, cuando hacemos alusión a los recursos geotérmicos, estos se suelen identificar con aquella fracción de la energía calorífica acumulada en el interior de la tierra que es susceptible de ser transportada hacia la corteza exterior. Por tanto, nos referimos a una energía que, utilizando un vehículo transmisor (habitualmente agua en estado líquido y/o vapor), aflora a través de surgencias naturales o artificiales. En consecuencia, es fácil intuir como a lo largo de la historia diferentes pueblos y civilizaciones han sabido sacar partido de este tipo de recurso, empleándolo de formas diversas y dotándolo de una funcionalidad que ha evolucionado con el devenir de los tiempos y que, en no pocas ocasiones, ha generado un profundo debate y controversia. Hablamos, por tanto, de los consabidos usos terapéuticos y lúdicos de las aguas termales, pero con mayor grado de generalidad de empleos industriales, de aplicaciones agroalimentarias o de climatización de espacios públicos y privados, dependiendo de cuál sea la temperatura de surgencia de los fluidos referidos.

Llegados a este punto, me vienen a la mente diferentes episodios históricos que muestran con claridad la relevancia que en otros contextos espacio-temporales adquirieron las manifestaciones geotérmicas. Sin ir más lejos, las disputas medievales entre los obispos de Volterra y la Republica de Florencia por el control y explotación de los lagos termales de Larderello, con una composición mineral rica en sales bóricas, y que con el devenir de los siglos darían lugar a una prospera industria química y al nacimiento de la primera planta de energía eléctrica de origen geotérmico. O las rentas pagadas a su señor por los vecinos de Chaudes-Aigues, en el Macizo Central francés, como contraprestación por el aprovechamiento, para el calentamiento de espacios y edificios particulares, del agua canalizada desde las distintas fuentes termales del lugar, y que pasa por ser la primera referencia histórica a una red de calefacción urbana o de distrito.

Sean cuales fueren las ilustraciones del pasado, cierto es que el presente resulta cuando menos rico en experiencias de éxito reconocibles con facilidad a poco que nos esforcemos. En estas mismas páginas hemos hecho mención con anterioridad a como la británica Bath ha sabido captar el potencial energético de sus afloramientos milenarios y sustituir la anticuada calefacción de su Abadía por un sistema de climatización de suelo radiante que, empleando intercambiadores de calor, se alimenta de la descarga circulante por el antiguo canal romano de drenaje de las fuentes termales de la ciudad. O como Chaves ha hecho lo propio ampliando el aprovechamiento geotérmico de las surgencias del Campo do Tabolado, desarrollando el primer proyecto de climatización urbana implementado en el Portugal Continental y suministrando energía para la calefacción ambiental y la producción de agua caliente de diferentes inmuebles privados del entorno, de las Caldas de Chaves y de las piscinas municipales. A buen seguro que el próximo jueves en Expourente ampliaremos la casuística geotérmica de éxito.

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