Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
Urnas transparentes
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Miles de jóvenes de Nueva Delhi expresaron su indignación por irregularidades en el examen para la carrera de Medicina. Fue la disculpa para una toma de conciencia colectiva extendida gracias a las redes sociales. Nació el Partido de las Cucarachas como respuesta a una infeliz declaración de un juez del Supremo alertando de que había jóvenes como cucarachas. En su lenguaje quería decir vagos, algo maleantes y solo activistas digitales.
El Gobierno indio siente hoy el aliento en la nuca por los problemas que le causan estos mozos. A este lado del mapamundi el ambiente es tóxico en el ámbito político y judicial o judicial y político, que tanto monta, monta tanto. Ya sé: como si eso fuese poco, pero no es suficiente para reaccionar. Las experiencias nacidas el 15 de mayo del 2011 en España con el movimiento de los indignados (que serían las cucarachas de hoy) dieron lugar a experimentos de “la nueva política” que acabaron como globo pinchado. Por Ourense, de nuevo una piedra judicial en el zapato del alcalde Jácome se quedó en un calcetín con un tomate. Reclamaba la fiscalía penas de nueve años de inhabilitación por un presunto delito de prevaricación al compatibilizar sus ingresos como alcalde con dedicación exclusiva con los de sus actividades privadas. Sin embargo, la Audiencia le exime de sentarse en el banquillo porque aprecia una posible irregularidad en la doble fuente de ingresos, pero no delito de prevaricación. Incluso que estos hechos deberían resolverse por la vía contencioso administrativa. Es decir, era en otra ventanilla donde se debería dirimir este embrollo por lo que, a salvo de ulteriores recursos y frentes aún abiertos, el alcalde se encamina a la nominación al Premio Princesa de Asturias de la Concordia. En la India un juez llamó cucarachas a los jóvenes y se lió parda. En Ourense las atrabiliarias actuaciones del regidor tienen puertas giratorias en los juzgados y socialmente nadie tiene la capacidad de crear un Partido de las Cucarachas.
Entre las imágenes del Mundial de fútbol está la actitud coral de miles de aficionados noruegos que en las gradas, pero también fuera de los estadios, adoptan los movimientos de los remeros. Hasta el Parlamento del país nórdico sucumbió a este ballet improvisado y el presidente marcó el ritmo a sus señorías con su maza oficial. Acompasados parecían surcar los fríos mares de sus tierras. El fenómeno se ha popularizado como “Viking Row” o “Remada Vikinga”. El gesto también se ha colado en el Parlamento español esta semana. Comparecía Pedro Sánchez para convencer a la tropa de que nada le salpica en materia de corrupción. Los graves indicios o las sentencias sobre los casos en su entorno le mantienen inmaculado.
Es más, parece como si los autores de las fechorías fuesen los jueces o la UCO, además del PP, claro está. Mientras se gustaba desde el estrado de oradores, los de su partido y los comandos de apoyo parlamentario, cada vez más diezmados, hacían la remada vikinga. Luego Feijóo, Abascal y pocos más tiraban flechas, escasa munición para herir al pétreo Pedro. Pero sus diputados hicieron su propia remada vikinga al ritmo marcado por sus líderes. Al final no sacamos nada más en limpio de lo que ya sabíamos, pero sí confirmamos que la política es muy de remar a la orden. Eso ya se veía en la película Ben-Hur, donde su protagonista, Charlton Heston, fue condenado a remar en un trirreme romano. La libertad era su norte, meta que no persiguen hoy sus señorías. A lo sumo no desentonar en la remada vikinga desde el escaño.
Decía Alfredo Di Stéfano que “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. Sí, pero los clubes gastan fortunas para reforzar las plantillas y ayudar a conseguir títulos. Y si no, al menos a vender camisetas con el nombre del fichaje a la espalda. Está abierto el mercado de rutilantes estrellas para encabezar las candidaturas a las municipales en la capital. Cada vez hay menos efecto sorpresa y los partidos miran más la cantera. El BNG acaba de confirmar su mejor opción, O noso Luis Seara, depositario de los principios nacionalistas ma non troppo, paciente Job con la ortodoxia frentista que exhiben os loitadores de las escuadras de Breogán. El Bloque es muy de tocar con partitura, muy de seguir la batuta de la organización. Serían pésimos artistas en una jam session. Ahí está Seara, mejor dicho, ahí seguirá. Tiene hechuras institucionales, conocimiento del entramado municipal y experiencia en el lodazal político.
A ver qué equipo le acompaña, siguiendo lo que decía Di Stéfano. El PP, tan de fichajes fuera en tiempos, apostará por lo conocido, y no haré juegos de palabras con el refrán. Han sondeado algún nombre por el mercado empresarial pero no se ha puesto encima de la mesa la cláusula de rescisión. Será el momento de una hacendosa mujer que lleva meses como Santa Teresa, que tan alta vida espera y puntos suspensivos. En el PSOE nunca se sabe qué grado de crueldad lucirán para designar quién llevará el estandarte del puño y la rosa. El fuego amigo hará de las suyas, como casi siempre. Queda un año escaso y por delante muchos y espinosos asuntos. Se les puede hacer muy larga la espera y bola algunos temas. Excusan esperar que los jueces les ayuden a ganar las elecciones. Tampoco el Partido de las Cucarachas.
Mira tú como las desgracias nunca vienen solas, como se encarga de sentenciar el refranero, una cruel verdad en el caso de Venezuela. Mira tú como este país viene a sumar a su penumbra política de las últimas décadas la destrucción física por culpa de los fuertes terremotos de estos días. Mira tú como, en un triste sarcasmo, todo se viene abajo demostrando que la carcoma estructural sigue haciendo su trabajo en el país. Mira tú como las penas de las víctimas son también las penas de Ourense, tanto por los nuestros que siguen allí como por la cada vez más numerosa colonia de venezolanos que han encontrado acomodo entre nosotros. Mira tú como cualquier ayuda prestada no solo enjuga las lágrimas, sino que mitiga una desgracia de la que lamentablemente tardarán mucho en reponerse. Mira tú que para emprender la reconstrucción moral y física del país hará falta algo más que paños calientes y declaraciones sensibleras. Mira tú.
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