Xabier R. Blanco
El bosque mestizo
MI PLAN PERFECTO
Lo era cualquier día de los veranos familiares en La Toja, en el hotel Louxo, con nuestra motora Shangri-La, el magnífico marinero José, que a primera hora cogía unas nécoras con su nasa para nosotros y a las 12 nos llevaba con algunos amigos hacia una playa: Arousa o Arenosa, en donde quedaban esposa e hijos, y José y yo nos íbamos a pescar caballas al curricán. Después, baño, comida en Carril en la estupenda Loliña, y regreso al hotel.
Por la noche nuestros tres hijos cenaban muy formales y bien atendidos por el personal en la barra de la cafetería del Louxo, retirándose a la habitación. Nosotros, cena y fiesta en el kiosko de José y Teresa con los magníficos cantantes que eran los marineros de O Grove, y a descansar.
Verano actual. No hay día ideal, sino igual, en nuestra vivienda. Hacia las seis, diana para oír la Cope. A las siete entro en kiosko.net para ver las primeras páginas de varios periódicos –Madrid, Asturias, Galicia-. Desayuno, en el que no faltan parte de las cinco pastillas que tomo a diario, y sigo con la lectura de ABC y El Mundo, entretenido con sus sudokus mientras pedaleo 15-20 minutos en bicicleta estática, baño en la piscina y dedico un tiempo a preparar mis “Reflexiones de nonagenario”. Sigue un aperitivo, escanciando unos culines de una botella de sidra, y almuerzo. Descanso con café, whisky y puro antes de ver y oír a Carlos Cuesta en TVM en “Hablamos de Madrid”, donde comenta los casos de corrupción que afloran casi a diario. También he dedicado muchas horas a ver los partidos del mundial de fútbol y sus reseñas con mi whisky (doble, le digo a Pilar) y mi puro -el segundo del día- y cuyo horario altera mi hábito de dormirme a las diez de la noche.
Además del fútbol, más TV con el Tour, después vendrá la Vuelta a España… y adiós verano, que coincidirá con el día de mi 92 cumpleaños
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