Jules Rimet liberó al fútbol de los Juegos

SUEÑOS DE OLIMPIA

Publicado: 15 jun 2026 - 08:50
Jules Rimet entrega la Copa del Mundial al presidente de la federación uruguaya, en 1930.
Jules Rimet entrega la Copa del Mundial al presidente de la federación uruguaya, en 1930. | Europa Press

Un Mundial de Fútbol es uno de los grandes eventos deportivos de nuestro planeta, quizá sólo por debajo de los Juegos Olímpicos.

Todo el mundo identifica al Barón Pierre de Coubertain como pionero de los Juegos. Por contra, muy poca gente sabe quién ideó y desarrolló el Mundial con una estructura que hoy perdura. También fue un francés, contemporáneo, y rival, de Coubertain.

Su nombre, Jules Rimet (1873-1956). Un hijo de tenderos del noreste galo, que llegó a ser abogado y un avispado organizador de estructuras deportivas. Compaginó la presidencia de la federación francesa de fútbol con la FIFA entre 1921 y 1954, a la que salvó de su desaparición.

Rimet participó con entusiasmo en los primeros Juegos, pero pronto se opuso a la filosofía amateurista de Coubertain. Rimet ya advertía en aquella época que practicar deporte y competir a alto nivel requería una financiación para las clases medias y los pobres, sin medios ni tiempo. Necesidad que denostaba el aristócrata e idealista presidente del COI.

El choque era inevitable. En los Juegos de París 1924 el fútbol tuvo tal éxito que Rimet decidió rentabilizarlo. En el Congreso de la FIFA de 1928 logró aprobar la creación del primer Mundial independiente de unos Juegos (Uruguay, 1930) con jugadores semiprofesionales, así como el voto igualitario de cada delegación nacional.

La Federación británica desertó, al perder sus privilegios y el COI montó en cólera, suprimiendo el fútbol en Los Ángeles 1932. Un error que realzó el Mundial de Rimet y se rectificó en Berlin 1936.

La visión de Rimet pronto se impuso a la de Cobertain, pero casi nadie recuerda a este pionero del deporte profesional.

De la trinchera del Somme a la FIFA

Pierre de Coubertain no combatió en la I Guerra Mundial (1914-1918) exento por su edad, 51 años, si bien realizó una notable labor de apoyo a su país en la retaguardia. Por su parte, Jules Rimet sí participó en primera línea a sus 40 años, como miembro de la 22 brigada de Infantería. Rimet sobrevivió a una de las mayores carnicerías de la historia militar en la Batalla de Somme (1916) donde murieron más de 310.000 soldados de ambos bandos (francobritánicos y alemanes). El después presidente de la FIFA mostró un temple y liderazgo extraordinario a pie de trinchera, ascendiendo a capitán y recibiendo la Cruz de Guerra por su valentía. Católico practicante, esta experiencia le convenció de la monstruosidad de la guerra y la necesidad de paz y hermandad entre los pueblos, que intentó plasmar a través del fútbol. Con gran empeño consiguió reintegrar en la FIFA a los contendientes de las dos grandes guerras. Falleció en 1956, en un mundo en relativa tranquilidad, con el Mundial y el profesionalismo deportivo en plena expansión.

De su recuerdo no queda ni el trofeo original

El perro ‘Pickles’, héroe del Mundial de 1966 por recuperar la Copa, junto a sus dueños.
El perro ‘Pickles’, héroe del Mundial de 1966 por recuperar la Copa, junto a sus dueños. | Europa Press

Además de brindar con champán junto a dictadores y políticos psicópatas, el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, podría reconocer la labor de Jules Rimet. Gracias a él, Infantino vive hoy como un rey.

De Rimet apenas queda un objeto. Una réplica del trofeo original del Mundial, que entre 1946 y 1970 llevó su nombre.

El modelo original fue realizado por el joyero francés Abel Laffeur. De 35 centímetros y casi 4 kilos, representaba a Niké, diosa de la victoria. Se “prestaba” al campeón del Mundial, y sólo en propiedad a quien lograse tres campeonatos.

La copa Jules Rimet sufrió muchas visicitudes. En el Mundial de Inglaterra 1966, un individuo llamado Sidney Cugullere la robó en el lugar de exposición

La copa Jules Rimet sufrió muchas visicitudes. En el Mundial de Inglaterra 1966, un individuo llamado Sidney Cugullere la robó en el lugar de exposición y su compinche, Edward Betchley, exigió un rescate de 15.000 libras. Scotland Yard detuvo pronto al Betchley. Asustado, Cugullere se deshizo del trofeo en un seto, por el sur de Londres.

Una semana después, un perro llamado “Pickles” (Pepinillos) la encontró durante un paseo, haciéndose mundialmente famoso. “‘Pepinillos” fue premiado con comida de por vida y su dueño, David Corbett, con 6.000 libras (más dinero que la prima de los jugadores ingleses por la victoria).

En 1970, Brasil ganó su tercer Mundial y se quedó la Copa en propiedad. La FIFA decidió entonces cambiarla por el modelo actual y olvidar al creador del evento. En 1983, unos ladrones asaltaron la federación brasileña y se llevaron la Copa Rimet. La fundieron y vendieron en lingotes en el mercado negro. Triste final.

En la FIFA apenas queda la base del trofeo original, desechada en un sótano. Y una réplica en Manchester. Una injusticia para alguien tan grande como ignorado en la historia del fútbol.

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