Una lección del entrenador Cándido

Publicado: 27 may 2026 - 04:10
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Las finales de las competiciones ligeras de fútbol siempre resultan ansiosas, terminado en tristezas para unos y, como contraste, exultantes para otros. Así fue y así será, cuando de competición y de competitividad se trata. Pero al menos, y no es poca cosa, cando se pierde la categoría y todo son lamentos sobre lo que se pudo haber hecho y no se hizo a su tiempo y, como efecto colateral, se pierde la categoría, resulta que surge un hombre cabal, al que le dieron la responsabilidad de salvar al equipo en dos jornadas y, lejos de de egos personales y echarse encima méritos propios, su éxito personal -¡vaya si no lo tuvo!- lo comparte con el colectivo de su gremio, los entrenadores locales, los nuestros… ¡Cómo no!, estoy refiriéndome al míster Cándido Gómez, “un home da casa”.

No se pueden hacer milagros, aunque en alguna ocasión pueda aparecer la santísima. A Cándido le dieron la responsabilidad de salvar la categoría del Ourense CF en dos partidos y ya en puestos de descenso. No rehusó el desafío y logró sacar cuatro puntos de seis posibles. En la última jornada no dependía de sí mismo, logró ganarle al líder de la categoría y el Ourense CF, desgraciadamente, no se salvó. Pero a todas luces el éxito personal de Cándido es incuestionable. En la rueda de prensa posterior al partido dice: “Me ha maravillado la experiencia y me voy con orgullo. Tenemos buenos entrenadores aquí y muy buena gente para hacer un buen equipo técnico… Yo volveré a mis quehaceres, pero soy de los que tira por la casa y hay que buscar lo que tenemos que promocionar, a los de aquí, gente muy competente”.

Porque tenemos la manía, en esto del fútbol como en cualquier otra faceta, que lo de fuera es mejor, que tienen mejor preparación… y no valoramos lo propio

Todos comprendemos que la experiencia es un grado y una buena consejera a la hora de echar mano de ella, sobre todo en situaciones embarazosas. Y el entrenador Cándido, lejos de atribuirse méritos –que los tuvo- y omitiendo cualquier ego triunfal, aprovechó la ocasión para reivindicar lo nuestro, lo de casa, a sus compañeros. Porque tenemos la manía, en esto del fútbol como en cualquier otra faceta, que lo de fuera es mejor, que tienen mejor preparación… y no valoramos lo propio. Por ello, modestia aparte y desde mi humilde entender, aplaudo la opinión de Cándido, el entrenador, para con los de su gremio. En un puesto donde la demanda para dirigir es superior a la oferta, por lo que es habitual que algunos estén al acecho de la destitución de un colega para trabajar, son aún más grandes y señoriales las declaraciones del míster. Una lección de apoyo a los compañeros más cercanos, a los de aquí, a los nuestros. ¡Que no hace falta ir lejos!, en muchas ocasiones.

Hablando de fútbol, de entrenadores y su formación, no puedo obviar el excelente y eficiente trabajo que realiza la Asociación de Entrenadores de Fútbol de Ourense, Afiador, capitaneada en los últimos años por Roberto González y antes por el amigo Luis Soria y Vilachá, en la formación transversal de la figura del entrenador. Algo o mucho tiene que ver la Asociación en el asunto. Al Ourense CF, desearle que el paso atrás sea para coger impulso y recuperar la categoría. “Ourense é terra de fútbol e de saber de fútbol, en todas as súas facetas…”.

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