Lecciones de Ernest Lluch

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 20 ene 2026 - 03:05
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

El 21 de noviembre pasado se cumplieron 25 años del asesinato de Ernest Lluch a manos de ETA. Dos disparos en la cabeza acabaron con él cuando aparcaba el coche ante su casa de Barcelona. Tenía 63 años. Hace escasas semanas, su amigo y colega en la Universidad de Barcelona, el vigués y actual presidente del Consejo Económico y Social (CES), Antón Costas, escribía un artículo destacando la vigencia de su legado moral: “Reconocía (Lluch) que existe un lenguaje moral universal que es un rasgo de la naturaleza humana. Somos los únicos seres con capacidad de elección moral”.

En el economista y político socialista catalán está su perfil docente e investigador, en particular nuestro siglo XVIII, con la Guerra de Sucesión entre las dinastías de los Austrias y los Borbones, entre el modelo descentralizado de los primeros y el unitarista de los segundos, así como el papel transformador de los ilustrados en materia económica, agraria, industrial o comercial. En este ámbito de la Ilustración, serían los profesores de la Universidad de Santiago, María Xosé Rodríguez Galdo y Fausto Dopico, quienes pondrían a Lluch sobre la pista de nuestro Martín Sarmiento, el benedictino pontevedrés que recomendaba hablar en gallego a aquellos que pretendieran un cambio real de las mentalidades campesinas y marineras del país. No cesaría Ernest Lluch de argumentar la perspectiva de la España diversa y compleja, de la corona de Aragón, de los comuneros castellanos y de la Galicia autonomista de los años de la República; un modelo entreverado de derechos históricos, en la línea de Herrero de Miñón, liberalismo progresista y dinamización económica.

Abandonada la primera línea política, Ernest Lluch sería nombrado rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (1989-1995) donde introduciría el lema kantiano sapere aude, “atrévete a saber”.

Entremedias de estas investigaciones, está el Lluch que sería ministro de Sanidad (1982-1986) en el primer gobierno de Felipe González; un ministerio que, con él al frente, sacaría adelante la Ley General de Sanidad que universalizó la atención sanitaria para todos los españoles, con independencia de que cotizaran o no a la Seguridad Social; la ley de despenalización parcial del aborto o la puesta en práctica de la ley de incompatibilidades al colectivo médico. Abandonada la primera línea política, Ernest Lluch sería nombrado rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (1989-1995) donde introduciría el lema kantiano sapere aude, “atrévete a saber”.

Radicado a finales de los noventa en San Sebastián, se implica en la tarea de construir la paz en Euskadi a través del diálogo, siempre en el papel de agitador de conciencias. Como recordaba Costas, Lluch fue asesinado por convertirse en un incómodo referente moral. Pasan ahora los tristes aniversarios de su ausencia, pero queda su ejemplo ético y la sugerente capacidad suya de pensar y actuar más allá de lo convencional y establecido; la de imaginar otros posibles modos para una convivencia mejor y más armónica.

Contenido patrocinado

stats