Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Las leonas con melena
LA OPINIÓN
La zoología nos indica que los leones tienen una larga y densa melena para demostrar fuerza, salud y madurez sexual. Con el sedoso atributo atraen a las hembras y disuaden rivales. Las leonas, en cambio, suelen tener un pelaje corto. No siempre ocurre así. Existen casos registrados de leonas con cabellera. Rugen como los machos, marcan territorio e incluso montan a otras hembras. Y también juegan al fútbol.
Las leonas llevan tiempo campando por el estadio del Olympique. La metáfora deviene del león rampante del escudo de la ciudad que simboliza poder, valentía, soberanía y nobleza. No creo que al club le importe si se trata de un macho o una hembra, pues siempre los ha tratado por igual. En 2004 el Lyon ofreció los primeros contratos profesionales con dedicación exclusiva a sus jugadoras aplicando una infraestructura revolucionaria y pionera en Europa. Desde su debut en la máxima competición continental, en 2007, las leonas no han parado de rugir fuerte. Siete temporadas consecutivas alcanzando las semifinales, doce finales y ocho títulos que lo convierten en el club más laureado. De hecho, dos de sus jugadoras son las únicas que tienen el récord de los ocho campeonatos: Eugénie Le Sommer, ya lejos del conjunto galo, y Wendie Renard, capitana y líder en partidos (135). La primera Balón de Oro femenino, Ada Hegerberg es la máxima artillera de la competición con 69 tantos, 65 para el Lyon. Las tres están en la lista de las 20 máximas goleadoras de la Champions junto a otras dos ex: Lotta Schelin y Camille Abily. Entre todas suman la barbaridad de 238 zarpazos para las felinas.
La final entre Lyon y Barcelona ya es la más repetida
Tras el octacampeonato del Lyon figuran los cuatro del Frankfurt y, desde ayer, los cuatro del Barcelona. El equipo blaugrana tomó buena nota del modelo francés y comenzó a aplicarlo en 2015 cuando viró hacia la profesionalización siendo pionero en España. En 2019 llegó a su primera final y en las últimas ocho temporadas, el bagaje es descomunal: siete finales -seis consecutivas- y cuatro trofeos. Buena parte de responsabilidad la tienen Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, las reinas del futfem con cinco balones de oro entre ambas. En esa lista de máximas anotadoras de la Champions apenas aparecen Alexia con 32 y Ewa Pajor con 44 -20 con el Barça-, pero la polaca ha puesto fin a una madición macabra. Cinco finales había jugado y cinco había perdido. Ayer, frenó la sangría con dos goles para ser la estrella del partido de todos los registros.
La final entre Lyon y Barcelona ya es la más repetida. Se ha producido hasta en cuatro ocasiones, las mismas que han jugado el Lyon y el Wolfsburgo. Ayer en el césped del Ullevaal Stadion de Oslo había doce Champions, seis balones de oro y las jugadoras con todos los récords.
La causa principal de que las leonas puedan lucir melena es el aumento de la producción de testosterona, una hormona que, erróneamente, se cree exclusiva de los hombres, o bien plenipotenciaria de las diferencias entre sexos. Cordelia Fine lo desmitifica en ‘Testosterona Rex’. La testosterona es, tan solo, una pieza de un engranaje harto complejo en el que la sociedad prima. Las hormonas no provocan mayor éxito, competitividad o fuerza. Es justo lo contrario: la información social se traduce en cambios en los niveles de las hormonas que a su vez modulan la red neuronal del comportamiento.
Las leonas a las que se dan oportunidades, rugen tanto o más que los cacareados reyes de la sabana.
@jesusprietodeportes.
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