Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Las leyendas del cementerio de San Francisco
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Aparte de otros aspectos de su historia, la monumentalidad de algunos de sus pabellones y, sobre todo, por la serie de personajes que están allí enterrados, el cementerio de San Francisco tiene una gran leyenda tras de sí. Su proximidad con el cuarte del mismo nombre fue siempre motivo de fábulas entre militares. Y esos cuentos los conocen y vivieron generaciones de ourensanos que cumplieron allí su servicio militar.
Alguna vez he aludido a que uno de los puntos de su ronda interior, en la zona de las antiguas cuadras, daba exactamente sobre el camposanto con una amplia panorámica desde esta posición. Según fueran las noches cálidas en verano, on con ventiscas en el invierno, muchos soldados no estaban muy a gusto cuando les tocaba la vela sobre el cementerio. Yo mismo, estando de guarida, me daba una vuelta para acompañar a algunos centinelas aprensivos que pasaban las dos horas de vela manifiestamente incómodos. Tanto fue así que en algunas ocasiones la guardia nocturna se redujo a tan solo una hora de vela.
La leyenda contaba que en esas circunstancias algún soldado timorato hiciera fuego contra alguna de aquellas ramas o las alas de los ángeles, como el famoso del pensamiento, o algunas otras figuras
Es cierto que algunos veteranos puñeteros gustaban de contar historias y leyendas, no precisamente verdaderas, sobre lo que pasaba en el cementerio por la noche. Es verdad que en las de ventisca impresionaban el movimiento de las ramas de los árboles, sobre todo si batían sobre alguna de las edificaciones. La leyenda contaba que en esas circunstancias algún soldado timorato hiciera fuego contra alguna de aquellas ramas o las alas de los ángeles, como el famoso del pensamiento, o algunas otras figuras. Por mi propia experiencia debo decir que aquellas leyendas del cementerio de San Francisco no están comprobadas, y menos que por las noches hubiera luces extrañas o algún espíritu burlón por aquel lugar, solitario, desde luego. De todos modos, ver el cementerio por la noche no dejaba de causar cierta impresión.
Yo recuerdo, en cambio, que lo que sí impresionaba era el epitafio de la primera tumba que te encontrabas al entrar en el cementerio, con una lápida de mármol en forma de libro abierto y que dice “¡Pobre Asunción!, cuya historia fue contada en este periódico por Maribel Outeiriño en un espléndido trabajo sobre la que se identificó, en su tiempo, como la primera víctima de lo que hoy llamamos “violencia de género”. Asunción fue asesinada de un disparo por su antiguo novio el 28 de abril de 1891 en la Plaza Mayor de la ciudad. Se impuso la tradición de que el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el movimiento Marcha Mundial de las Mujeres lleve a cabo una ofrenda floral ante la tumba.
Por otro lado, desde el 11 de febrero de 2000 San Francisco es un bien de interés cultural (BIC) con rango de monumento y forma parte desde 2015 de la Asociación Europea de Cementerios Singulares. Visitar este lugar se justifica, no sólo por los personajes de la cultura gallega que allí reposan, sino por que cuenta con numerosos relieves y estatuas de Victorio Macho, Antonio Faílde, Francisco Piñeiro, Daniel Piñeiro, Felipe Oñate, Nicanor Carballo, Aniceto Justo, José Taboada, Benjamín Canal, así como otros trabajados ejecutados desde la fundición Malingre. También es de destacar el valor simbólico del conjunto escultórico que recuerda a los republicanos que allí fueron pasados por las armas y que fue objeto de un miserable atentado a la placa conmemorativa en 2012, lo que puso de manifiesto la necesidad de que aquel lugar sea mejor cuidado y vigilado.
Una de las curiosidades de este lugar son sus epitafios. Uno de los más curiosos es el del escrito Xosé Ramón Fernández Oxea (“Ben-Cho-Shey”). La tumba destaca por el tono humorístico del suyo: “O señorD. Xosé Ramón y Fernández Oxea (Ben-Cho-Sey) Gran cruz de Montealegre/ Colector de barallete/ Preboste de tangaraño. /Ten o gusto de lles ofrecer/ Ós seus amigos o seu/ Novo domicilio no cumio do /Cimiterio de Ourense/Onde os agardará ata que o/ Boten dali os ediles de turno/ A súa dona e a súa filla préganlle/Encomenden a deus a súa ánima/ Nota. quedan suprimidos/ Tódolas homenaxes”.
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