Senadofobia

Publicado: 14 may 2026 - 02:40
Opinión en La Región
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La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. Así de claro lo consagra el artículo 1.3 de la Constitución. El punto primero del artículo 66 dice que las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Y el punto segundo de ese mismo artículo, que Congreso y Senado ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus presupuestos y controlan la acción del Gobierno. Clarísima descripción de nuestro sistema bicameral.

Nunca ha habido un escenario de ninguneo del poder legislativo por parte de un Gobierno como en esta décimoquinta legislatura de las Cortes Generales. Con declaraciones tan graves del jefe del Ejecutivo –el único en nuestra historia democrática constitucional que no ha sido el ganador de las elecciones- como proclamar que seguiría gobernando “con o sin el concurso del poder legislativo”. Menudo ramalazo dictatorial.

El propio ministro de Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, quedó en evidencia asegurando en el pleno del Senado que la Cámara Alta no tenía capacidad legislativa, sonrojándose cuando le recordamos que lo establece el artículo 87.1 de nuestra Carta Magna.

Sucede que el Grupo Popular cuenta con mayoría absoluta en el Senado y parece que no gusta enfrentarse con la realidad. Sánchez, en los setenta y seis plenos celebrados desde el inicio de la legislatura, ha asistido sólo a una sesión para someterse al control de la oposición. Uno de setenta y seis. Y este órgano empieza siempre con la lectura de las ministras y ministros que comunican que no van a comparecer, contándose por decenas. Una vergüenza democrática pues esgrimen excusas en muchos casos inaceptables.

Fíjense en las acepciones que del término “fobia” incluye el diccionario de la lengua española: aversión exagerada a alguien o a algo y temor o miedo (diferenciándose del miedo común en que es irracional, persistente y que genera evitación). Por eso hablo de “senadofobia” y de un gobierno “senadófobo”. Así lo sentencié cuando, compareciendo las consejeras y consejeros de las autonomías en la comisión general de comunidades autónomas, se produjo de nuevo la imagen más lamentable en democracia: los escaños vacíos del Gobierno. El desgobierno.

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