Xaime Calviño
LA PREGUNTA DEL DÍA
En Portada Ourense: La seguridad del cinturón
LA OPINIÓN
Hubo una vez unos Juegos románticos. Aquellos en los que Bikila venció descalzo, la gacela Wilma asombró al mundo y Ali, todavía Cassius, colocó la primera piedra de su imperio. Seis veinteañeros gallegos lo vivieron en sus carnes. Alberto Valtierra, Emilio Gª Bengoechea, José Luis Méndez, Franco Cobas, Armando González y Modesto Chillón consiguieron la décimoquinta posición en el outrigger de cuatro con timonel. Dos años antes nunca habían visto tal embarcación. Era de la marca Saetia y descansaba en el hangar del Náutico de Vigo. Con un método empírico y rudimentario, los mozalbetes aceptaron el reto. No tenían ayudas ni entrenador, pero iban sobrados de ganas. Y tras una barbaridad de horas lo consiguieron. Un barco íntegramente gallego navegó en las aguas olímpicas del lago Albano, a pocos kilómetros de la ciudad eterna.
En Los Ángeles se cumplirán 68 años de la gesta. De Galicia han surgido otros 14 remeros olímpicos, pero nunca otro barco gallego en su totalidad. Dos rapaces están dispuestos a ponerle remedio y, como sus antecesores, saben que el peaje es sangre, sudor y kilos.
Pasar del remo ligero al pesado puede parecer una temeridad. Para Rodrigo Conde fue una liberación. Con el billete para Tokio sellado, se bajó del ligero para siempre. Una decisión tan valiente como chocante, pero Rodri necesitaba respirar y enfrentarse a la báscula era descender a los infiernos. "Estar mal conmigo, con los demás, que todo me moleste. Soy una persona súper alegre, súper feliz, que siempre está de cachondeo. Y cuando llega el momento de dar el peso lo paso realmente mal. Insomnio, ansiedad, mucho estrés". Rodri es así. Un tipo feliz, apasionado. Un currante. Un tarao del remo. Su instinto no le falló. Renunció a lo que le hacia daño, disfrutó del camino y el trabajo hizo el resto. Subcampeón del mundo y dos veces europeo. Prometió volver a unos Juegos y en París se abrochó un diploma. Una remontada epopéyica.
Rodri y Cae han estado en la casa de sus ídolos empapándose del método. Se han vaciado en cada salida y han memorizado las instrucciones para llegar lejos. Si todo va bien, en Long Beach se subirán al doble scull para honrar la memoria de aquellos intrépidos gallegos que viajaron a Roma.
En la cita nipona sí estuvo Caetano Horta. Y también en la parisina. En otro doble scull ligero, devolvió al Galicia a unos Juegos tras 16 años de ausencia. Fue el elegido para romper la sequía y en los dos obtuvo premio. Dos diplomas. Tras eso, puso rumbo a Australia para seguir su puesta a punto con un objetivo claro, subir a pesado para mantener el sueño olímpico y “ser el mejor para estar en el mejor barco español”. Determinación total. El pasado 14 de marzo llegó la epifanía. Se disputaba el Open de Primavera como acceso al equipo nacional olímpico. En el skiff, los dos remeros marcaron el ritmo: Conde primero, Horta segundo y el barco gallego, una realidad.
Hoy, los príncipes celtas regresan del lago Peruca. En Split han pasado días aprendiendo de los mejores. No es fácil decretar quién es la mejor pareja. En punta destacan Redgrave, primero con Holmes y después con Pinsent; también la pareja neozelandesa de Murray y Bond e incluso los hermanos Pímenov. Pero no parece haber duda de que en los últimos años los hermanos Sinkovic -Valent y Martin- han sido la dupla dominante con cuatro preseas olímpicas, tanto en punta como en couple.
Rodri y Cae han estado en la casa de sus ídolos empapándose del método. Se han vaciado en cada salida y han memorizado las instrucciones para llegar lejos. Si todo va bien, en Long Beach se subirán al doble scull para honrar la memoria de aquellos intrépidos gallegos que viajaron a Roma.
El remo es el tercer deporte que más gallegos ha llevado a unos Juegos, pero nunca se ha conseguido una medalla. Ya falta menos.
@jesusprietodeportes
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