La maleza del sanchismo

Publicado: 12 ago 2026 - 00:40
Opinión en La Región
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La semana pasada, junto a Celso Delgado, anunciamos las diferentes iniciativas parlamentarias que registramos en las Cortes Generales del Estado, para urgir al Gobierno a actuar en el ámbito de la prevención de incendios forestales en lo que respecta a las infraestructuras ferroviarias. Porque cada cuatro días surge la llama que atemoriza a vecinas y vecinos que residen cerca de las vías del tren. Instamos al Ministerio de Transportes, concretamente a ADIF (la empresa pública estatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) a que cumpla con su obligación de supervisar de forma exhaustiva los sistemas de frenado de los trenes de las empresas ferroviarias de mercancías y los motores de combustión de las máquinas. Exigimos la revisión integral de su plan de prevención para garantizar la limpieza urgente de las vías ejecutando de inmediato las labores de limpieza, roza, tala, poda y control de la vegetación y así prever el riesgo de incendio en el perímetro de la infraestructura. Es inadmisible que el Gobierno, también en este ámbito, no sea capaz de hacer los deberes.

Decía Thomas Jefferson que “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”, actitud que en esta cuestión debe ser permanente para que gocemos de todas las libertades inherentes a nuestra condición ciudadana. Y este es otro botón de muestra de la necesidad de desbrozar la maleza del sanchismo, ese contubernio de redes clientelares, fábricas de excusas y citaciones judiciales que dibujan el peor clima institucional de la democracia gracias al “Amado Líder” que sustenta este aquelarre de dislates. Estamos ante un carrusel de barbaridades que se superan a sí mismas cada día combinando crisis migratorias tan salvajes para la integridad nacional como la de Ceuta con recomendaciones de cómics o canciones por parte del que se rió y aplaudió mientras en el Congreso los representantes de la soberanía nacional votaban a favor de convocar elecciones o someterse a una cuestión de confianza.

Llevamos en España años comprobando cómo se cumple el axioma de Abraham Lincoln, quien pronunciara que “casi todas las personas pueden soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de una persona, dale poder”. Porque la verdadera naturaleza, vicios o virtudes de un individuo no se revelan en los malos momentos, sino cuando tiene la autoridad para actuar sin consecuencias inmediatas. La autoridad no cambia a la gente, sino que actúa como un espejo que quita las máscaras y expone quiénes son verdaderamente en su interior. Viene a confimar la reflexión popular que dice que esperemos a que una persona crea que tiene más poder e importancia que los demás, en ese momento podremos conocer la verdad que lleva por dentro.

Las zarzas, tojos y ramas de la coalición que dice gobernar en España tiene el único pegamento del poder dejando atrás postulados ideológicos, renegando de declaraciones grandilocuentes anteriores y pactando lo que sea posible aún cuando suponga traicionar los principios fundacionales de su proyectos políticos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y la de Sánchez sin piernas mientras maneja un puntero que es imposible que funcione es otra fotografía perfecta de la tragicomedia que nos intentan vender. Y hay una palabra que vale más que las mil imágenes que vierten desde la Moncloa, incluidas las recomendaciones de chiringuitos que nos hace Bolaños, y esa es “dignidad”. Desbrocemos todos cuanto antes esta insostenible situación para instaurarla ya.

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