Las máquinas lloran

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 10 may 2026 - 06:50
La máquinas lloran.
La máquinas lloran. | Alba Fernández

Estuvo Luis del Val en el foro de este periódico. Cuántas veces escuchamos su voz sanadora en la radio. Cielo santo, este hombre ha tenido todos los oficios. Diputado, consejero de banco, profesor. Pero, sobre todo, lo suyo ha sido el periodismo.

Te cuento, hermano lector, lo que me sucedió en mitad de su intervención. Comenzó a recitar las primeras palabras del Quijote. No puedo resistirme a recordarte esas palabras que han hecho mejor a la humanidad, el comienzo: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un caballero de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Luis del Val lo dijo con tanto duende, pausado y masticando las palabras, que me conmovió tanto que me llevó a mi infancia. Cómo te diría, fue un flash, un viaje astral, algo así. De pronto, allí estaba yo en el colegio La Salle de Verín. El tintero en mi mesa, pantalones cortos, calcetines blancos hasta la rodilla y ojos alucinados. Aquel libro era de ogligatoria lectura en el colegio, leerlo me sumía en un estado de melancolía y ansiedad. Leía, releía, iniciaba la búsqueda de alguna página en que el caballero saliese victorioso de alguna batalla. Imagínate, resbalaron lágrimas por mi mejilla cuando al final el maldito caballero de la Blanca Luna, Sansón Carrasco, le vence en la playa de Barcelona, y Don Quijote es obligado a abandonar las armas. Cuando llegué a casa, busqué entre mis viejos papeles, aquel libro maravilloso con dibujos de Doré. Busqué aquí y allá casi trastornado. No lo encontré.

Luis del Val lo dijo con tanto duende, pausado y masticando las palabras, que me conmovió tanto que me llevó a mi infancia.

Créeme, lector, que busqué con urgencia aliviarme y encontré los luminosos versos de León Felipe. Aquel zamorano del que dicen tuvo amores con Sarita Montiel aunque él se definía como feo, pobre y viejo. El poeta huyó de Madrid en llamas durante la cruel guerra española. Dicen así sus versos: “Por la manchega llanura/se vuelve a ver la figura/de Don Quijote pasar/va cargado de amargura/va vencido el caballero de retorno a su lugar... Hazme un sitio en tu montura, caballero”. Volvamos a Luis del Val. Dijo que su libro favorito era Madame Bovary, de Flaubert, una novela recomendable, escrita por entregas que cuenta la sombría historia de un matrimonio en Francia. Podría ocurrir hoy. Inevitablemente en la cena hablamos de la inteligencia artificial. Dijo: “Nunca vencerá aquello de ‘érase una vez’, nunca podrá escribir el verso de Neruda ‘me gustas cuando callas y estás como ausente, y estás como quejándote, mariposa en arrullo’. Añadió: “Estamos en la adolescencia de la inteligencia artificial, no sabremos qué vendrá”. Cuando regresaba solitario recordé a un amigo mío, un informático avanzado: “Quizás nos lo ocultan, pero presiento que las máquinas lloran, ay”.

Contenido patrocinado

stats