Maricarmen

PENSAR POR PENSAR

Publicado: 25 sep 2026 - 00:10
La Región

En una de mis novelas un personaje dice: “La casa forma parte de nosotros y no existe mayor orgullo que levantar la propia casa, porque la vivienda y el habitante son una misma cosa. Debemos considerarla nuestro santuario”. Es seguro que mi personaje da voz a mi pensamiento y es la razón por la que al ver cómo desahuciaban a Maricamen, una anciana de 87 años, del piso donde ha transcurrido su vida y visto morir a sus padres, la indignación y la rabia han superado cualquier valoración legal. El crimen que se ha perpetrado contra este ser humano no lo justifica ni la presunta ceguera del Tribunal Supremo, que avaló el interés especulativo del grupo de inversión, ni la diligencia de la jueza del caso, ni la ausencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, entretenida en promocionar ferias inmobiliarias y poner alfombras rojas a los especuladores, ni la sumisión legalista del Ministerio de la Vivienda con facultad para expropiar por motivos de urgencia social, ni la cuenta de resultados de Urbagestión actuando como espada cruel contra el débil.

Nada fue eficaz para detener el ariete destructor del derecho de Maricarmen. Al cabo un simple número en las estadísticas según Díaz Ayuso

La madrileña Maricarmen fue el pasado miércoles una más de esos dieciocho mil casos de desahucios de inquilinos que cada año pasan ante nosotros tapados por la venda de la Justicia que no sabe ni de humanismo ni de conciencia ni de invalidez del ajusticiado menesteroso. Sabe que las leyes son injustas porque son humanas y piensa que debe aplicarlas para no alterar los mecanismos comerciales instituidos. Del mismo modo todos sabemos que las cámaras parlamentarias legislan tratando de encontrar el equilibrio entre la necesidad social y los intereses espurios. Y nos han enseñado que el artículo 47 de la Constitución nos da “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes” para que la regla sea efectiva. A Maricarmen, por tanto, los tropiezos políticos partidistas de las derechas –PP, Vox y Junts- la han expulsado impunemente de la norma constitucional. Y es absurdo que nos entretengamos en manejar datos y fechas, en sacar a la palestra los esfuerzos del Ministerio de la Vivienda por comprar el piso o pagar el abusivo incremento de renta a Maricarmen, o en airear su incapacidad del 50%, o en levantar la bandera de las Naciones Unidas rogando la detención del desalojo, o la caridad de una escritora dispuesta a complementar la pensión de 1.300 euros hasta completar los 2.600 exigidos por la inmobiliaria… Nada fue eficaz para detener el ariete destructor del derecho de Maricarmen. Al cabo un simple número en las estadísticas según Díaz Ayuso.

Sí, un número más porque la odisea de Maricarmen no pasará a la historia a pesar del apoyo de conocidos como Ana Belén, Carlos Bardem, Juan Diego Botto…, de personajes de la cultura y del arte, del Sindicato de Inquilinas… La hemos visto salir de su casa en una camilla camino de un hospital rodeada por un despliegue policial desproporcionado, impidiendo a los medios de comunicación realizar su trabajo con libertad, expulsando al vecindario con violencia y usando gases… ¿Pagará la empresa beneficiaria este despropósito de gastos en policías, vehículos, cortes de calles…? No, el orden público lo pagamos todos aunque sea en beneficio de los especuladores, quienes habrán brindado con cava por su triunfo. Sí, el personaje de mi novela se siente defraudado por vivir en una sociedad que no juega limpio con la debilidad individual y espera que el famoso decreto antidesahucios se apruebe sin más dilación.

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