Xaime Calviño
LA PREGUNTA DEL DÍA
En Portada: Te recuerdo Viana
Imagina que llevas treinta años acumulando experiencia en tecnología, en universidades y en producción audiovisual, y un buen día te das cuenta de que lo que más te importa no cabe en ninguno de esos tres lugares. Lo que hice no lo recomendaría ningún manual de gestión: anticipé mi jubilación. No para descansar ni para recorrer el Camino de Santiago. Para empezar algo desde cero, justo cuando sentí que el momento no puede esperar más.
Eso fue en mayo de 2023. Y la pregunta que me llevó hasta allí no era técnica ni económica. Era esta: ¿la inteligencia artificial va a hacer mejores a las personas o simplemente va a hacer las cosas más rápidas? Las dos cosas pueden parecer cercanas. No lo son. Entre una y otra hay una diferencia decisiva: no es lo mismo una tecnología que nos ayuda a crecer como personas que una que solo acelera nuestra llegada al mismo sitio de siempre.
A mi alrededor convivían dos tipos de conversación que me exasperaban por igual. Por un lado, entusiastas que prometían que la IA iba a resolver el cambio climático, la pobreza y el cáncer prácticamente a la vez y sin efectos secundarios. Por el otro, apocalípticos que veían en cada chatbot el primer paso hacia el fin de la humanidad. Entre los dos extremos se abría un silencio enorme: el de la pregunta que nadie se atrevía a hacer en voz alta: ¿qué queremos nosotros?, ¿qué tipo de futuro estamos construyendo con todo esto, y para quién exactamente?
De esa pregunta nació Human-IA, la Fundación para la Expansión del Potencial Humano en la Era de la IA. Por supuesto, sin ánimo de lucro, sin patrocinadores que quieren vender algo. Nació con el único propósito de entender lo que está pasando y contarlo con honestidad, aunque eso no resulte cómodo ni genere muchos clics.
En Galicia existe una costumbre que los de fuera confunden a veces con lentitud. El labrador que conoce su tierra no sale a sembrar el primer día que el tiempo parece bueno. Espera. Lee el suelo, lee el cielo, atiende los indicios que solo se aprenden con años de paciencia. Lo que desde fuera parece indecisión es la inteligencia del que sabe que actuar antes de tiempo puede arruinar lo que llevaba meses creciendo en silencio. Esta decisión fue así: no un impulso romántico, sino la conclusión tranquila de años mirando un problema hasta saber exactamente qué había que hacer con él.
Desde entonces hemos impulsado proyectos educativos para adolescentes y docentes, desarrollado herramientas para fortalecer el pensamiento crítico, promovido iniciativas sobre educación en la era de la IA, creado proyectos audiovisuales y artísticos como Casino 25 y sostenido espacios de divulgación para ayudar a entender la inteligencia artificial con más criterio y menos ruido. Porque el futuro de la IA no se decide solo en los laboratorios de California. Se decide en cada conversación, en cada aula, en cada decisión cotidiana sobre cómo usar estas herramientas. Y para que esas decisiones sean buenas, alguien tiene que hacer las preguntas incómodas en voz alta.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xaime Calviño
LA PREGUNTA DEL DÍA
En Portada: Te recuerdo Viana
¡BUONE VISIONI!
“He-man y los Masters del universo”
Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Al sanchismo no le puede ir peor
Chicho Outeiriño
La despersonalización de las barriadas (I)
Lo último
Nueva tecnología
Los seguros, otra ventana de oportunidad en el negocio de la IA
DIÁLOGO ENTRE ADMINISTRACIÓN Y SINDICATOS
El plan de la Xunta para reducir las bajas laborales estará listo la primera quincena de julio
SIN CARNET, ITV NI SEGURO
Detienen a la conductora que se dio a la fuga tras arrastrar un agente en Verín