Entre lo mejor y lo peor

Publicado: 20 ene 2026 - 01:05
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Cuando se produce una tragedia, como la ocurrida el pasado domingo en la localidad cordobesa de Adamuz con el descarrilamiento de dos trenes hay dos cosas ciertas, que se va a desatar una ola de solidaridad de los habitantes del pueblo más cercano al accidente y que tarde o temprano se conocerán las causas exactas del siniestro. Entre esos dos extremos es en los que se desarrolla la atención a las víctimas y sus familiares, la colaboración entre instituciones para minimizar las consecuencias del siniestro, la investigación para saber qué es lo que ha ocurrido y, seguramente, la concatenación de causas, y más tarde o temprano también aparecerán los intentos de tratar de sacar rentabilidad política a la tragedia.

La actuación de los vecinos de Adamuz ha sido impecable, volcada en la ayuda, con los sistemas de emergencia trabajando a pleno rendimiento, con sanitarios reincorporados a sus puestos de trabajo en hospitales para ayudar en la avalancha de heridos, y con un trabajo bien ejecutado por las autoridades autonómicas que trabajan en el primer escalón de la asistencia y con la coordinación de todas la administraciones, según manifestó el presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno, que habló desde el primer momento con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y con los responsables de Renfe y de Adif. Se desplegó la Unidad Militar de Emergencias, los reyes estuvieron pendientes del desarrollo de los acontecimientos, y todos los responsables con algo que decir realizaron un llamamiento para que no se especulara sobre las causas de la tragedia hasta contar con algún dato cierto. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), de carácter independiente, aunque adscrita al Ministerio de Transportes, se encuentra en el lugar del descarrilamiento desde horas después del suceso.

Adamuz se convirtió en el centro de la vida política ante la primera tragedia de un AVE desde hace 34 años que entraron en servicio.

Toda la vida política quedó paralizada, se anularon agendas, reuniones como la que iban a mantener Pedro Sánchez con Alberto Núñez Feijóo para analizar la política de defensa y de seguridad de España, se abortaron viajes internacionales como el previsto por Sánchez al Foro de Davos, y Adamuz se convirtió en el centro de la vida política ante la primera tragedia de un AVE desde hace 34 años que entraron en servicio.

Pero hay quien no ha esperado a que pasen los primeros momentos de dolor y señalaron con el dedo al Gobierno como culpable de accidente como se ha detectado en las redes sociales. “Como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira”, escribió el líder de Vox, Santiago Abascal, saltándose el mínimo respeto por el dolor de las víctimas, y también ha actuado de forma sorprendente el Partido Popular y su líder, Alberto Núñez Feijóo, que convocó una reunión de seguimiento con altos cargos de Renfe y del Ministerio de Transporte de la época del gobierno de Mariano Rajoy y los responsables de Economía y Sanidad de su equipo actual para que le proporcionen todos los datos posibles sobre la infraestructura afectada, a pesar de que llevan años fuera de la gestión y de que el ministro de Transportes ha transmitido información sobre la reforma de las vías y las características de los trenes siniestrados desde el primer momento. ¿Cuál es la finalidad de la comisión del PP? ¿Cuánto tiempo se va a tardar en convertir el accidente de Ademuz en otro motivo más de crispación?

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