Casi un millón

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 16 jun 2026 - 00:10
La Región

Unos 900.000 inmigrantes que ya estaban entre nosotros antes de que acabara el año pasado y con cinco meses de residencia acreditada han solicitado su regularización tras el proceso extraordinario abierto por el Gobierno. Como aún quedan quince días para que termine el plazo para presentar los documentos que darán derecho al permiso de trabajo y al de residencia es posible que la cifra final esté más cerca del millón de personas, lo que supondría duplicar la cifra inicial de medio millón de inmigrantes que el Gobierno presentó como candidatos a la regularización.

Es difícil pensar que no sabían que se produciría semejante aluvión y que al minorar las cifras estuvieran poniendo árnica ante una cuestión que se ha utilizado como arma política y más tras el cambio de posición del PP que, de apoyar la iniciativa legislativa popular que ha propiciado la regularización, se ha vuelto hacia la prioridad nacional y a considerar la inmigración como un problema de seguridad y de saturación de los servicios sanitarios, a pesar de que las cifras demuestran que ni los utilizan tanto, porque son más jóvenes, ni reciben más ayudas de las que le corresponde a cualquier otro ciudadano.

La regularización que termina a final de mes será sin duda la más numerosa de las cinco anteriores

Las cifras conocidas suponen que un millón de personas saldrán del anonimato laboral y fiscal, que podrán exigir que sus trabajos se paguen a sueldos de convenio que estarán sometidos a las retenciones previstas de IRPF y al pago de la Seguridad Social. Para quienes pretenden su normalización no ha sido un camino fácil, sobre todo al comienzo del proceso, porque una vez más se ha empezado la casa sin tener asentados los cimientos de la operativa y solo la profesionalidad de los implicados en el proceso de regularización ha permitido que alcanzara una velocidad de crucero hasta el punto de que 360.000 de los solicitantes de papeles cuenta ya con ellos, con las debidas garantías legales y de seguridad.

De las dificultades para entrar en la rueda y de los sucesivos viajes a las ventanillas deben saber bastante los empresarios o particulares que han tenido que darles permiso en sus trabajos -porque ya trabajan- para que acudieran a formalizar los trámites. Una vez que cuenten con ellos comenzará el proceso de normalización laboral que tampoco será fácil, y habrá quien considere a beneficio de inventario las palabras que el papa León XIV ha dedicado con bastante claridad a la recepción e integración de los inmigrantes.

La regularización que termina a final de mes será sin duda la más numerosa de las cinco anteriores emprendidas por todos los presidentes del Gobierno -menos Rajoy- que se han puesto en marcha, porque el fenómeno migratorio no había alcanzado las dimensiones actuales ni la economía española estaba en disposición y con capacidad de absorber semejante mano de obra, que se requiere para que la economía española mantenga el nivel de crecimiento que auguran los organismos internacionales y las estadísticas propias. Hasta el otoño no se tendrán los datos finales del número de inmigrantes regularizados. Y para que la alegría nunca sea completa, y aunque se han evitado las medidas cautelares solicitadas por quienes recurrieron el real decreto de regularización, aún falta el Tribunal Supremo por pronunciarse y todo queda al albur de los jueces.

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