Editorial
EDITORIAL
Ni más corrupción ni más indecencia
PERDÓN POR LA MOLESTIA
"¡Vivan las cadenas!" Así bendecían los españoles en 1823 la restauración del absolutismo de Fernando VII dejando atrás el Trienio Liberal, la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz. "Vivan las cadenas, viva la opresión, viva el Rey Fernando, muera la nación", rezaban algunas seguidillas coreadas entonces. "¡Viva la muerte!", llegó a decir Millán Astray en plena borrachera de sangre en la Guerra Civil de 1936. Pero casi nada de lo que nos pasa es culpa de otros. Vivimos en Ourense estos días una especie de interregno, que más bien parece un paréntesis para que todo siga igual cuando se salga de él. El galimatías presupuestario del Concello abre un plazo de menos de un mes para una hipotética moción de censura al gobierno de Pérez Jácome. PP, PSOE y BNG, la oposición por lo tanto, han adelantado este año la berrea del ciervo, habitualmente entre septiembre y octubre. En ese periodo los cornudos braman para marcar territorio y atraer a la hembra.
La lucha entre los astados pretende el liderazgo ante sus congéneres y gozar del favor de su contraria, que a veces les rechaza. La oposición municipal ni siquiera ha protagonizado la berrea. Antes de que siga leyendo ya les adelanto que no volveré a hablar de una supuesta moción de censura, teniendo en cuenta que los dignísimos representantes de la mayoría solo han coincidido estos días en proclamar "¡Vivan las cadenas!" O lo que es lo mismo, viva Jácome. Es mejor lo malo conocido. "Hoy no estoy para nadie /dejé conectado el contestador /la nevera está llena / de latas vacías /no me importa qué digan/ o qué piensen de mí", cantaba Enrique Bunbury, el de Héroes del Silencio. Un pueblo como el de Ourense solo espera que los grilletes no les hagan llagas. "Vivan las cadenas y mueran los negros", decían los españolitos del XIX. Los negros eran los liberales, no se solivianten. Tampoco se alteren por lo de Ourense, que ya sé que no lo hacen. No volveré a hablar de moción de censura, insisto. "Anochece, ¿qué harás esta noche Rick? No sé, no hago planes con tanta antelación". Qué película aquella, tal vez no deba prometer dejar de escribir sobre la moción de censura con tanta antelación.
"El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce". Pueden encontrar el resto y su contexto en el pasaje bíblico del Salmo 23. La dependienta de la panadería a la que voy de vez en cuando me pregunta: "¿Estás enterado de lo del sábado?" "No, ¿qué pasa?". "Pues que cerramos, el dueño se jubila". Lo lamento, le doy ánimo y salgo mirando al rótulo como cuando dejas atrás la estación al subir al tren. El semáforo de Curros Enríquez está en rojo en la esquina de la antigua tienda de Adolfo Domínguez. Hay cola y me entretengo mirando a la gente. En un banco frente al antiguo Banco Pastor, hoy Santander no sé qué, hay una señora sentada, apoyada en su andador. A su lado un cuidador de rasgos andinos. Ambos se ven resignados, pero él le arranca una sonrisa. A lo mejor entonaba a Los Panchos: "Reír contigo ante cualquier dolor, llorar contigo será mi salvación".
El Ourense vaciado busca repoblarse con los excedentes urbanos de la España vaciada, pero de estrés
Una mujer de mediana edad, paraguaya, accede al hospital cuando se pone el sol. Entre sus pertenencias lleva el imprescindible mate, al que da grolos constantes. "Es mi elixir", se justifica. Va a pasar la noche con un enfermo porque la familia ha pedido ayuda. Hace meses que espero al electricista de cabecera para unas ñapas. No sé qué hace la Administración para no incluirles entre las especies en peligro de extinción, como los urogallos o los linces. "Contraté a un peruano pero no está muy bien formado, casi se electrocuta", razona para decirme que no tiene fácil cumplir con los trabajos solicitados. Leo en La Región del miércoles que "un tercio de los médicos ourensanos se habrá jubilado en diez años", con lo que la sanidad se ve abocada a una "compleja transición". En meses no he leído una reflexión pública profunda para enfocar estos casos o similares. Yo también me encomiendo al Señor, que "es mi pastor", por lo tanto no creo que me falte de nada en el futuro.
En la película "Vente a Alemania, Pepe" Alfredo Landa cree que ha ligado porque le dice a dos espectaculares rubias: "¿Jispanich, hablan?" Ellas le ignoran. Pepe Sacristán le dice si ha ido a Alemania a echar el anzuelo o a salir de pobre, como cualquier emigrante. Luis Menor, el presidente de la Diputación, intervino en el Foro La Región dedicado a impulsar la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio de la Humanidad. Para mí una de las reflexiones más felices es que Ourense está bien posicionada para atraer a los agobiados de las grandes ciudades. Cree que la España vaciada puede poblarse gracias a la "España vaciada de estrés", que busca otro modelo de vida, más allá del agobio urbano.
Aunque no es de él, le ha quedado redonda la cita y la reflexión sobre las oportunidades en ciernes. Hay muchas posibilidades en esta generosa tierra, aunque poblada de "xente un pouco especial", como dijo un emprendedor de la Ribeira Sacra. Ese ser especial no es patrimonio del bellísimo paraje que opta a un gran reconocimiento, sino de todos los confines provinciales. Tenemos AVE, comunicaciones físicas aceptables y tecnológicas competitivas, recursos termales ociosos, cierto talento, tenacidad y otras regalías. Lástima que aún hay quien apuesta por la emigración o pedir que vivan las cadenas.
Mira tú como la ciudad interpreta a su manera los cuatro elementos de la materia: agua, fuego, viento y tierra. Mira tú como el agua, generosa, también es desaprovechada; la tierra, rica, se ha vuelto improductiva por el abandono; el viento, a veces caprichoso, mueve los molinos de las renovables; pero donde mandamos es en el fuego, tanto forestal como ahora urbano. Mira tú como las llamas que visitaron hace nada el antiguo balneario de Baños de Outeiro camparon ayer a sus anchas en la Avenida de As Caldas. Mira tú como los vecinos han tenido que correr como Clark Gable y Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó" escapando del fuego. Mira tú como parece que la ciudad está en manos de un nuevo Nerón que supuestamente mandó quemar Roma mientras tocaba la lira. Mira tú como una vez que acaben su trabajo los bomberos Ourense pondrá otro titular diciendo lo del abandono, los okupas, la falta de respeto por lo edificado y hasta la próxima. Mira tú.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Editorial
EDITORIAL
Ni más corrupción ni más indecencia
Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Borja Iglesias o todo lo que está bien en el fútbol
Jaime Noguerol
EL ÁNGULO INVERSO
Historias al límite
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Moción de censura, berrea de ciervo
Lo último