Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Yo recuerdo con gran nostalgia aquellas cabalgatas de Reyes de los años sesenta. Eran muy modestas, pero contenían el mismo mensaje y despertaban las ilusiones de los niños. Recuerdo que colaboran mucho con los magos Adolfo Rego, Oriol y otros amigos de Rego Nieto, que se parecían mucho a los Reyes. También colaboraba en la cabalgata la Ciudad de los Muchachos. En aquellos años finales de los sesenta yo trabajaba en la radio y conservo algunas fotos entrevistando a sus Majestades de Ourense que terminaban la cabalgata en la Consistorial, donde los recibía el señor alcalde.
¿Por qué los Reyes Magos fueron tres y no más? Se cree que fueron tres por ser tres los regalos, cada uno con un sentido simbólico (oro, incienso y mirra). El oro es el símbolo del poder; el incienso de la santidad, pero se duda en qué se quiso significar con la mirra, una resina aromática que exuda un árbol que de forma natural crece al noreste de África, en Arabia y Turquía. Los antiguos la usaban en medicina y para fabricar perfumes. Se supone que, por su sabor amargo, se quiso significar la propia amargura que espera a Jesús en su paso por la tierra. En cuanto los nombres de los tres magos, originariamente en los primeros textos y evangelios apócrifos (no reconocidos por la Iglesia) aparecen en un caso como “Melichior, Gathaspa y Bithisarea”, por un lado, y “Balthazar, Melkon y Gaspard”.
La tradición cristiana estableció los nombres como los conocemos y sitúa su origen de modo impreciso, pero más genérico y compartido, en lugares lejanos de Palestina, siguiendo una estrella. Entre las muchas interpretaciones de su origen, se llega a considerar que procedían de pueblos paganos que fueron los primeros en aceptar al hijo de Dios antes que los propios judíos. Un relato sobre la infancia de Jesús, del que fue autor el Papa Benedicto XVI alimentó la polémica, basada en este escrito, de que no venían de Asia, sino de Tartessos, una zona que se ubica entre Huelva, Cádiz y Sevilla. En este relato se habla también de “hombres sabios”, convertidos en “reyes”. Pero la tradición se quedó sólo con la última parte “Reyes Magos” y situó su origen en Asia, con preferencia; pero también en Europa y África, el mundo entonces conocido.
Ya sé que es mucho pedir, pero los hombres y las mujeres de buena voluntad haremos todo lo que podamos
Aquellos años que evoco solían llegar a Ourense por tren, y en la misma explanada de la estación Empalme se formaba la cabalgara que iba a buen paso hasta entrar propiamente en la ciudad. No está muy precisada la tradición, netamente española (no como el Belén, ideado por San Francisco, que compartimos con otros pueblos católicos) de cuando se empieza el rito de la carta y los regalos a los niños, pero tiene al menos tres siglos. La primera cabalgata de la que se tiene noticia en España se celebró en 1886, organizada de manera oficial para conmemorar la llegada de los Reyes Magos en la localidad de Alcoy. Las cabalgatas como hoy las conocemos se extendieron por el Levante y luego Andalucía y más tarde el resto de España.
En cuanto a la carta era un rito en la España de los años cuarenta y cincuenta. La tradición de los Reyes resiste atrincherada en el corazón de los padres y las madres. Y se mantuvo tiempos difíciles y apretados, pero, ¿acaso no siempre lo fueron? He vuelto a escribir una carta a los reyes para pedir que todo el mundo pueda vivir la vida digna que merece; para hacer un mundo mejor, para recuperar la fe en el futuro Para que los hombres buenos no se cansen de serlo, para que los que luchan no desfallezcan, para que jueces justos metan en la cárcel a todos los ladrones de guante blanco y que devuelvan lo robado, a todos los malhechores que ahora tanto abundan. Ya sé que es mucho pedir, pero los hombres y las mujeres de buena voluntad haremos todo lo que podamos.
Yo, todos los años, les escribo la misma carta, y sobre todo les pido que mantengamos la ilusión.
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