Pilar Falcón
DÍAS Y COPLAS
Febrero, el coreógrafo breve
Cómo puede protegerse una empresa de su competencia? La lógica de mercado dicta que una empresa logra una situación de liderazgo sostenido en su sector cuando ha gestionado adecuadamente los recursos que estaban a su alcance. ¿De qué recursos estamos hablando? Un buen profesor me dijo en una ocasión que pueden resumirse en tres, los únicos presupuestos para que una organización logre una ventaja competitiva frente a sus competidores. O resulta ser “la mejor” en algo (el mejor producto, las mejor distribución, el mejor márketing, …); o “la más barata” (en una política de costes hiper reducidos para poder ofrecer los productos y servicios más baratos); o finalmente, “la única” (es decir, cuando se carece de competencia). Cualquiera podría decir que este último caso, en una situación de libre mercado, con acceso universal a la tecnología, debería no poder producirse nunca. Pero no es así. Habiendo compañías que no son ni las más baratas ni las mejores en nada, gozan del privilegio de ser las únicas (monopolios) o casi las únicas (oligopolios). ¿Cómo se consigue este privilegiado estatus?
Para empezar, hay que decir que la existencia de monopolios no es una tendencia natural del mercado. Puede serlo en un principio, en el lanzamiento o en la etapa inicial de desarrollo de un producto o servicio innovador… Pero en cuanto otros agentes y operadores económicos observen la positiva respuesta de los consumidores o la oportunidad de acceso a un nuevo y rentable nicho de mercado, no tardarán en orientar sus esfuerzos para buscar posiciones y obtener réditos en esas nuevas oportunidades de crecimiento que se ponen a su alcance. A partir de entonces, sólo obtendrían posiciones de liderazgo aquellas compañías que sean capaces de ofrecer “lo mejor” o “lo más barato”. El monopolio tenderá a desaparecer.
¿Cómo subsisten entonces los actuales monopolios y oligopolios? Muy sencillo. Son causa de las regulaciones de estatales que impiden la competencia de los pequeños frente a los grandes. También vienen derivados de la fuerte influencia del los grupos de presión organizados: los llamados “lobbies”. En ambos casos, se genera un sector intervenido por injerencias legislativas que hacen inexpugnable la posición de determinadas organizaciones ante cualquier intento de otras en disputar su privilegiada posición.
Por tanto, no solamente resulta necesario que los medios de producción se encuentren en manos privadas, sino que el acceso a tales medios de producción ha de ser completamente libre, quedando en manos del consumidor y no del Estado las posiciones de liderazgo de las empresas en cada sector determinado. Por tanto, la existencia de grandes concentraciones de capital, de oligopolios y de mercados indisputables no son propias ni consecuencia del modelo capitalista, sino más bien al contrario, de las dinámicas hiper regulatorias de los Estado y de su sumisión ante las presiones “lobbistas” organizadas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Pilar Falcón
DÍAS Y COPLAS
Febrero, el coreógrafo breve
Fermín Bocos
La insostenible posición de Óscar Puente
Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Faltaría más
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Lo último
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La creatividad y la política
PRIMERA FEB
El COB se ahoga en Fuenlabrada (78-71)
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este jueves, 5 de febrero