Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Una mina
Todavía no está claro que esta crisis de la munición contratada a Israel sea real o de fogueo. Lo que sí pone de manifiesto este sainete es que el Gobierno bipartito, y asociados, está quedando desarmado. No gobierna para solucionar los problemas del país sino para crearlos. Lo único que mueve a todo el Gabinete es mantener los sillones. Las decisiones que toma el Ejecutivo español tienen como objetivo principal responder a las presiones de sus asociados: presiones de Puigdemont; presiones de Junqueras; presiones de Yolanda Díaz, en persona, personalmente -que quede muy claro-; presiones de Izquierda Unida, que es más izquierda que nunca, tratando de divorciarse de la vicepresidenta ferrolana; presiones de Podemos en su nuevo renacer más católico y menos comunista. Y así hasta acabar con la lista de grupillos de investidura, tanto de derechas nacionalistas, como de izquierdas, de extrema izquierda o ultraizquierda.
Han armado a la Guardia Civil con las pistolas más baratas del mercado que -según los sindicatos policiales- fallan más que escopetas de feria, se encasquillan constantemente
Otro interrogante que se plantea ante tal espectáculo es si la descoordinación del Gobierno -esta sí de gran calibre- se refiere a la eficacia del Consejo de Ministros. ¿Es que no se ven? ¿Es que no se hablan? ¿Es que no estudian los documentos ni las decisiones que se ponen sobre el tapete? ¿Cómo puede haber tanta descoordinación si todas las semanas se reúnen en torno a una mesa de 23 personas, entre ministros, vicepresidentas y un presidente? Es cierto que, a veces, es noticia nacional que la vicepresidenta Díaz se reúne con el presidente, cosa sorprendente, porque lo normal es que tengan comunicación fluida y no sea novedoso que se reúnan para cualquier asunto de gobierno.
Además, el contrato de la munición ha destapado otra realidad: que el Gobierno contrata el material por el precio más barato que se les presenta, con independencia de la calidad. Han armado a la Guardia Civil con las pistolas más baratas del mercado que -según los sindicatos policiales- fallan más que escopetas de feria, se encasquillan constantemente. Y esas armas necesitan la munición, también más barata, que querían comprarle a Israel -ya veremos cuando los bazares chinos oferten el armamento para nuestras fuerzas armadas-. Todo ello deja al descubierto que el equipamiento que proporciona el Ministerio del Interior a nuestras fuerzas de seguridad deja mucho que desear.
¿Y qué pasará con Marlaska, incombustible ministro de Interior y autor de las compras? El aseguró que no se podía rescindir el contrato sin pagar unas indemnizaciones millonarias, que no podía dejar de hacer esa compra ya publicada en el BOE. Eso fue así hasta que, otra vez, Yolanda Diaz le abrió los ojos y le demostró que los abogados del Estado no saben nada, mientras que ella misma, y su equipo, le proporcionaron los argumentos jurídicos necesarios para revocar, sin coste, la compra de munición a un “estado genocida”, según sus palabras. Lo cierto es que la decisión final fue del presidente del Gobierno. Marlaska no tuvo más remedio que tragarse sus argumentos, anular la compra, callarse, no dejar su puesto y mantenerse en el cargo caiga quien caiga. Y ahora quiere comprar chalecos antibalas -para la policía y guardia civil- a las mismas empresas de Israel. Y así día tras día.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último