Navidad, Palestina, fútbol y conciencia

LA OPINIÓN

Publicado: 04 ene 2026 - 06:10

Familiares del Pelé de Palestina, Suleiman al-Obeid, lloran su muerte.
Familiares del Pelé de Palestina, Suleiman al-Obeid, lloran su muerte.

Es Navidad. Con las luces exageradas, los villancicos desentonados, el buche inflamado y una lotería que perpetúa desigualdad. Con el árbol colmado de regalos inútiles. Con el machismo de las comidas, del Concierto de Año Nuevo y de los saltos de esquí. Pero qué más da si es Navidad. La magia nos aturde y la fiesta se mantiene incólume un año más, extremadamente lejos de cualquier perspectiva misericorde de lo que un día fue religión.

Marx afina la visión por la que Dios no crea al hombre, sino que es el hombre quien crea a Dios desde sus necesidades y deseos. Y por eso lo del opio y el pueblo, por el consuelo ilusorio que nos ofrece la fe. Galeano, con una contemporaneidad ineluctable, lo actualiza y le otorga ese lugar al fútbol que “atrofia la conciencia del obrero, hipnotizado por la pelota”. El uno y el otro hablan de lo mismo, de la sociedad asfixiada por el capitalismo que según Weber también nace de la religión.

Un exterminio del que ni siquiera se libran un coloso del dogma moderno del fútbol, porque donde Portugal tiene a Cristiano o Argentina a Messi, Palestina tenía a Suleiman al-Obeid.

En Gaza, hoy se lapidan todos los credos.En 1947, la ONU resquebraja Palestina entregándole un 56% a la población judía. Jerusalén queda bajo administración internacional ya que las tres grandes religiones se la rifan por el valor en sus relatos. La posverdad amplifica las diferencias, sin darnos cuenta de que todo viene de Abraham y es prácticamente lo mismo. Tan solo un año después, tras la expulsión indiscriminada de los musulmanes de sus casas, Israel ya controla el 78% del territorio y declara Jerusalén su capital “entera y unificada”. A escasos kilómetros de la disputa se encuentra Belén, lugar inconcusamente palestino y donde nació el Dios que celebramos en estas fechas.

En ese pesebre que alumbró lo divino se profanan todas las barreras de lo sagrado. 70.000 gazatíes muertos y 170.000 heridos en nombre de la religión desde 2023, de los cuales 64.000 son niños inocentes como los que ordenó asesinar Herodes en tiempos antiguos. Un exterminio del que ni siquiera se libran un coloso del dogma moderno del fútbol, porque donde Portugal tiene a Cristiano o Argentina a Messi, Palestina tenía a Suleiman al-Obeid.

El ‘Pelé Palestino’ era un héroe para el fútbol árabe. Sus más de cien goles y regates ilusionaban a niños y mayores. En 2015 volvió a Gaza y durante la guerra salía a las calles hostigadas por los bombardeos para mantener la esperanza con un balón. El pasado mes de agosto se dirigió a un punto de ayuda humanitaria para conseguir alimentos para su familia. Allí fue acribillado y “martirizado”. Tenía 41 años, mujer y cinco hijos, a los que solo les queda un pantalón con su aroma y el número 10: “Que Dios no perdone a quien hizo esto”. En aquel momento, 321 personas vinculadas al fútbol palestino habrían muerto en la guerra. El número de deportistas ascendería a más de 665, sin olvidarnos de los 250 periodistas que cubrirían sus gestas. Hoy, lamentablemente, serán muchos más.

Nietzsche nos señala como responsables de la muerte de Dios por ser incapaces de vivir bajo una moral universal. Y sin leyes reina el caos. El ser humano sigue buscando sus propios fundamentos y solo encuentra el fundamentalismo, mientras se encharca de sangre las mismas manos con las que come mazapán.

El Apocalipsis de San Juan se emplaza “en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”, una colina al norte de Israel, testigo de un sinfín de batallas. Donde todo comenzó, todo puede concluir. Alfa y Omega se tocan en el juicio final. Que cada palo aguante su vela y escoja el lugar donde quiere que lo recuerden.

@jesusprietodeportes

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