¡Pero cómo que no ha pasado nada!

Publicado: 03 ago 2026 - 02:50
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Reconozco que siento rabia. Y también vergüenza. Rabia por lo que está ocurriendo en Ceuta y vergüenza por la respuesta de nuestro Gobierno.

No estamos hablando simplemente de un problema migratorio. Estamos hablando de España, de una frontera española y europea y de la capacidad de nuestro Estado para defender su territorio. Cuando una situación de esta magnitud puede producirse, algo ha fallado. Y mucho.

Lo que más me preocupa, sin embargo, no es solamente lo ocurrido. Es la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez. Esa mezcla de silencio, pasividad y aparente normalidad que transmite la sensación de que aquí no ha pasado nada. ¿Dónde estaba el Gobierno? ¿Qué sabía? ¿Qué medidas había previsto? ¿Qué explicaciones se han pedido a Marruecos? ¿Y qué garantías tenemos de que esto no vuelva a suceder? Los españoles tenemos derecho a conocer las respuestas.

Una cosa es ser un país amigo y otra muy distinta comportarse como si necesitáramos su beneplácito para defender nuestros propios intereses.

Y no puedo evitar relacionar lo ocurrido con la política que Sánchez lleva años practicando con Marruecos. Una política basada, a mi juicio, en demasiadas concesiones y en una preocupante falta de firmeza. El giro sobre el Sáhara fue una decisión de enorme trascendencia que se tomó sin una explicación convincente a los españoles. Desde entonces, la sensación de dependencia respecto de Rabat no ha dejado de crecer. Marruecos es nuestro vecino. Debemos mantener con él una relación de respeto, cooperación y buena vecindad. Pero una cosa es ser un país amigo y otra muy distinta comportarse como si necesitáramos su beneplácito para defender nuestros propios intereses.

Ceuta y Melilla son España. No son monedas de cambio. No son piezas de una negociación diplomática. Y mucho menos pueden ser utilizadas para poner a prueba la capacidad de reacción de nuestro Estado.

Esto es, para mí, una de las consecuencias más preocupantes del llamado sanchismo: haber convertido la conservación del poder en la prioridad de la política y haber relegado demasiadas veces el interés nacional a un segundo plano. Mientras Ceuta afronta una situación extraordinaria, uno tiene la desagradable sensación de que quienes nos gobiernan siguen instalados en su particular realidad, como si todo pudiera resolverse con propaganda, declaraciones y tiempo. Para ellos, “aquí no ha pasado nada, fueron las mafias no el Gobierno marroquí “ pura mentira para no ofender al sultán.

Gobernar no es eso. Gobernar es anticiparse. Es proteger. Es exigir respeto. Es defender España incluso cuando hacerlo resulta incómodo. Y por eso hoy no me resigno a mirar hacia otro lado. Porque lo que está en juego no es solamente Ceuta. Lo que está en juego es si España sigue siendo capaz de hacerse respetar.

Contenido patrocinado

stats