Sonia Torre
UN CAFÉ SOLO
No sé lo que es la guerra
UN CAFÉ SOLO
No sé lo que es la guerra porque mi casa se mantiene firme, sin riesgo de ser destruida. No sé lo que es porque no tengo que rebuscar entre ruinas para salvar algún recuerdo que mantenga vivos momentos en los que fuimos felices y despreocupados. No tengo ni idea de lo que es porque, tres veces al día, tengo comida suficiente para que el hambre no me debilite ni haga mella en mi cuerpo. Ignoro lo que es la guerra porque puedo acudir en cualquier momento a un hospital donde me aliviarán el más mínimo dolor.
Desconozco lo que es porque no vivo angustiada pensando que en un instante las personas que quiero dejarán de ser y se convertirán en un número estadístico, con el cuerpo destrozado por las armas. No sé lo que es la guerra porque paseo con calma, entro en tiendas llenas y saludo a conocidos sin que las calles sean trincheras donde la muerte se multiplica en cada esquina.
No puedo saber lo que es mientras siga disfrutando, por las noches, de contar cuentos felices a los más pequeños de la casa, sin ver en ellos nada más que una sonrisa inocente y un sueño plácido atrapándolos para que descansen.
Ni idea de lo que es una guerra porque mis sentidos no se mantienen en constante alerta mirando con pánico al cielo, haciéndome correr aterrorizada en busca de un refugio cuando suenan las sirenas.
Es imposible que sepa lo que es la guerra porque aspiro el olor de las flores que despiertan en primavera y no el hedor de cuerpos descompuestos y de basura desparramada entre escombros que un día fueron lugares seguros. Ni idea de lo que es una guerra porque mis sentidos no se mantienen en constante alerta mirando con pánico al cielo, haciéndome correr aterrorizada en busca de un refugio cuando suenan las sirenas. No imagino lo que es porque mis pequeñas desesperanzas cotidianas encuentran solución y no tengo que afrontar la oscuridad de un futuro que se escapa para siempre.
No sé lo que es la guerra porque vivo instalada en una rutina cotidiana y segura, aburriéndome, trabajando, quejándome de horarios, viendo el ingreso de la nómina, riendo sin culpa, organizando vacaciones, observando por la ventana cómo llueve sin mojarme los pies y, sobre todo, sintiendo que los míos están a salvo.
Puede que no sepa lo que es la guerra, por mucho que intente imaginarlo, pero sí sé lo que es respirar sin ella. Suficiente para comprender la diferencia y saber cómo se debe vivir: en paz. De sobra para intuir todo lo que arrebata para siempre y que continuamente la ganan los mismos. Bastante para no albergar ni la más mínima duda de que solo es humano posicionarse en su contra. George Orwell, autor de la cada vez menos distópica obra 1984 dijo: “Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está luchando.”
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