La noche en que las hierbas se vuelven mágicas

ZONA VERDE

Publicado: 21 jun 2026 - 08:20
Residentes de Santa Mariña de Xinzo de Limia dejando flores en el agua
Residentes de Santa Mariña de Xinzo de Limia dejando flores en el agua | Lucía Otero

Hay noches que parecen diferentes a todas las demás. Noches en las que la tradición, la naturaleza y la leyenda se entrelazan hasta crear algo difícil de explicar. En Galicia, la noche de San Juan es una de ellas. Cuando el sol se despide del 23 de junio y las hogueras comienzan a iluminar playas, plazas y aldeas, también se repite un ritual mucho más silencioso, pero cargado de simbolismo: la preparación del ramo de San Juan.

Esta costumbre hunde sus raíces en tiempos muy anteriores al cristianismo. Mucho antes de que San Juan formara parte del calendario religioso, los pueblos celebraban el solsticio de verano como un momento especial del año. La naturaleza alcanzaba su máxima plenitud, los días eran más largos y se creía que la tierra, el agua y las plantas poseían una energía extraordinaria.

Con el paso de los siglos, aquellas creencias se mezclaron con las tradiciones populares y dieron lugar a uno de los rituales más queridos de nuestra cultura. Aunque la costumbre está presente en distintos puntos de Galicia, es especialmente popular en las zonas costeras, donde la noche de San Juan se vive con una intensidad especial. Allí, el fuego, el mar y las hierbas aromáticas forman parte de una misma celebración. Sin embargo, también en el interior muchas familias mantienen viva esta tradición que ha pasado de generación en generación.

Una vez preparado, el ramo se introduce en un recipiente con agua y se deja toda la noche al aire libre. Según la tradición, las flores reciben el rocío de la madrugada y absorben la fuerza especial de la noche de San Juan. Mientras las hogueras arden y las celebraciones continúan, el agua se impregna lentamente de los aromas de las hierbas y de todo el simbolismo que acompaña a esta fecha.

Al caer la tarde del 23 de junio, llega el momento de recoger las flores y hierbas que formarán el ramo. No existe una fórmula única, ya que cada comarca conserva sus propias costumbres, pero hay plantas que rara vez faltan. Entre ellas se encuentra el hipérico o hierba de San Juan, considerada desde antiguo una planta protectora. También son habituales el romero, símbolo de fortaleza y purificación; el hinojo, relacionado con la salud y la prosperidad; la malva, asociada al bienestar; la hierbaluisa, apreciada por su delicado perfume, y las rosas, que aportan color y fragancia al conjunto. Cada una de estas plantas encierra una historia y un simbolismo propio. Nuestros antepasados conocían bien las hierbas de su entorno y les atribuían propiedades protectoras, curativas o purificadoras. Más allá de la realidad o de la leyenda, aquellas creencias reflejan el profundo vínculo que existía entre las personas y la naturaleza.

Una vez preparado, el ramo se introduce en un recipiente con agua y se deja toda la noche al aire libre. Según la tradición, las flores reciben el rocío de la madrugada y absorben la fuerza especial de la noche de San Juan. Mientras las hogueras arden y las celebraciones continúan, el agua se impregna lentamente de los aromas de las hierbas y de todo el simbolismo que acompaña a esta fecha.

Al amanecer del día 24, el ritual continúa. Con esa agua perfumada muchas personas se lavan el rostro, siguiendo una tradición que durante siglos se ha relacionado con la salud, la belleza y la buena suerte. Es un gesto sencillo, pero cargado de significado, que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo.

Como florista, cada año me emociona comprobar cómo esta costumbre sigue viva. Son muchas las personas que buscan las flores y hierbas necesarias para elaborar su ramo de San Juan, manteniendo una tradición que forma parte de nuestra identidad cultural. En una época marcada por la rapidez y la tecnología, resulta reconfortante comprobar que todavía existen rituales capaces de conectarnos con nuestras raíces.

Quizá sea esa la verdadera magia de la noche de San Juan. No la que hablan las leyendas, sino la que nace de compartir costumbres, conservar recuerdos y mirar la naturaleza con los mismos ojos con los que la contemplaron nuestros abuelos. Porque el ramo de San Juan no es solo un conjunto de flores y hierbas. Es memoria, tradición y un pequeño recordatorio de que todavía existen noches capaces de hacernos creer en la magia.

@achillea.flowers

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