Olas del Mao y paseo por As Conchas

DEAMBULANDO

Publicado: 30 oct 2026 - 00:10
Poza das Olas do río Mao.
Poza das Olas do río Mao.

Por ese suroeste donde el rio Limia socava el paisaje, numerosos ríos de breve curso vierten su acopio de aguas, como recogidas de las faldas del Xurés, discurrimos una placida dominical con nieblas que se disipaban a medida que el día avanzaba dejando tras de nosotros el roquero castillo de Arauxo, de esos nobles de origen portugués que fueron los más sobresalientes, por títulos, de esta comarca.

Referente reflexión habida cuando de paso hacia las pozas del Mao, por la aldea de Vila, a continuación, Puxedo, y entre esta aldea y la de Cela íbamos a caminar una ruta de breve recorrido, la de las Pozas u Olas del Mao, un más que riachuelo o rio de breve recorrido, de una docena de km., acaso, que discurre paralelo a otro, O Requeixo, que son un muestrario de estos rios de origen glaciar que manan entre un rocoso lecho con pozas, marmitas, cascadas; un catálogo para regalo de la vista.

Antes, detención obligada a cafés en Lobios donde ausencia de ese ferial luso galaico que la calle principal llena. Salida para hacer esa parte del curso medio del rio Mao donde décadas atrás no se veía alma, ahora la promoción ha lanzado estos senderos publicitados en todas las redes. Aunque el sol tibio de salida, abrió esplendente, obligando a despoje de anoraks en las pequeñas rampas de una pista abierta sobre camino empedrado preexistente que debió unir Guende, la del foxo do lobo, con A Cela y Albite. Caminando con pausa para detenernos avistando las pozas u olas(ollas) do Mao, que otro también tenemos con ese nombre, el que nace en San Mamede y se muere en el Sil pasando por Montederramo.

Caminando por tanta maravilla orlada aguas arriba de las pozas con abedules de ribera que ya amarilleaban su ramaje, vimos, pasado un maderero puente, una cascada con molino de reciente reparación y reluciente techo de curva teja dando la sensación de que allí se acababa un rio, que aun manaba en contraste con la bajada de nivel de los embalses cercanos. Si la ida por la margen derecha, la vuelta por la izquierda dominando el cauce desde las alturas, por más camino que sendero que empalma en el lugar donde dejado el auto. Una circular muy asequible donde una montañera de paso firme parecía dispuesta, por atavío, a trepar hacia las cumbres de los Picos, daría la vuelta en la cascada y molino; otros visitantes, docena o más, canes incluidos, tomaban el sol en las pozas y preparaban las viandas para darse el campestre festín, y otros más llegaban, por lo que es de suponer que la procesión diaria.

Un amplio sendero, paralelo a carretera te deja en A Cela, aldea que apoya alguna de sus casas en grandes bolos graníticos, y que bien vale una visita, como en la siguiente estación, la cascada de A Aguieira, en el profundo rio Salas donde ya no bajamos porque prevista la campestre comida en A Clamadoira, esa romería en más iglesia que capilla, que las gentes de Muiños celebró allá por septiembre. A un sol que calentaba por momentos fuimos consumiendo parte de lo traído. Rematando lo cual, toma de cafés en O Corgo, esa instalación que ha montado a Xunta para cursillos de remo y vela, campamentos…

Apetecía darse na vuelta por esa recortada margen izquierda del embalse de As Conchas. Así entre carballos y abedules fue esa más de legua de ameno paseo por muy preparada pista que obligado hacer de ida y vuelta por el mismo sitio, de tal amenidad que un feo sería, al paso por allí, perderse esta maravilla de un casi llano discurrir entre la fronda de carballos y abedules todavía de abundantes hojas revestidos.

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