Operaciones militares

Publicado: 27 abr 2026 - 04:10
Opinión en La Región
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No quiero parecer un antiguo pero desde la Segunda Guerra Mundial hemos empeorado mucho, eso se ve hasta en el nombre que les ponen a las operaciones militares hoy en día, como Furia Épica o León Rugiente por citar dos ejemplos de actualidad que tenemos a todas horas en el telediario.

Según lo veo yo, esos nombres son muy preocupantes y revelan la escasez mental propia de los imbéciles que se los inventan. Por no hablar de lo mucho más preocupante que son las operaciones en sí y el poder los imbéciles, más bien asesinos, que se los ponen y las llevan a cabo.

¿Dónde quedan aquellos nombres originales y creativos de antes como Operación Overlord, Operación Barbarroja, Operación Mercurio u Operación Colibrí, entre tantos otros? ¿Es que ya no hay expertos en “naming” en los gobiernos y en las Fuerzas Armadas?

Incluso la estrategia de los aliados de bombardear sistemáticamente ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, en un alarde de inspiración casi bíblica del que podría aprender algo Netanyahu al que tanto le gusta la Torá se llamó Operación Gomorra.

Pero ya no queda nada de aquello. Hoy la guerra es un videojuego y hasta su vocabulario es tan limitado y pobre como el de un videojuego: ¡Ping!, ¡Boeing!, ¡Waka-waka, ¡Booom!, ¡Strike!, ¡Zap!, ¡Shit!, Splash!, que cabría todo en las dos primeras páginas de una pequeña guía de idiomas Yale.

A mí me encantaban esas guías Yale con pronunciación figurada. Hace años siempre que hacía un viaje a algún país extranjero antes me compraba una y me la aprendía en unos cuantos días. Aun conservo varias. Eso sumado a mi natural desvergüenza idiomática, me permitía después chapurrear alegremente durante mi estancia en el país de destino toda clase de estupideces mal dichas. El método no me hacía más culto por supuesto, pero sí lograba que me ganara el aprecio, el cariño y la simpatía de los nativos a base de hacer, no deliberadamente, que se mondaran de risa conmigo.

Unos capitulitos que me fascinaban especialmente de dichas guías de conversación eran aquellos que te enseñaban frases más o menos complejas (¡) para situaciones supuestamente cotidianas (!).

Por ejemplo: “Por favor, deme un poco de algodón para los oídos”. Que en francés sería: “Donnez-moi un peu de coton pur les oreilles, s’il vous plait”. Y en pronunciación figurada: “Doné muá an pe de cotón pur les oreiy, silvuplé”.

Sí, ya sé que parece un chiste de Tip y Coll, pero bromas aparte esas guías resultaban muy útiles y eficaces. En una ocasión en que me fui a pasar diez días a casa de unos amigos en Roma antes me chapé la de italiano, claro que la acompañé ademas con la lectura de los cuatro tomos (en Gredos) de la Historia de Roma desde su Fundación de Tito Livio.

Sospecho que como nuestros políticos y mandamases ya no leen nada, para el nombre de sus operaciones militares solo se les ocurren onomatopeyas y chabacanerías. Será eso.

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