Un padrenuestro al día es mejor que ningún padrenuestro

CRÓNICAS DE PRIMAVERA

Publicado: 11 abr 2026 - 05:50
La escritora Inma Rubiales en una marcha reivindicativa en Madrid.
La escritora Inma Rubiales en una marcha reivindicativa en Madrid. | Europa Press

Muerte y destrucción

Tengo sentimientos encontrados. Sonsoles Ónega –con la pancarta “que nos encuentren leídas”-, Odile Fernández, Manuel Loureiro –con la pancarta “cada nueva lectura es una victoria”-, Inma Rubiales –con la pancarta “leer es revolucionario”- y más escritores con lemas igualmente idiotas. Se ha celebrado en Madrid una manifestación en apoyo al hábito de la lectura. Como escritor debería estar contento. Lo cierto es que todo esto no me puede parecer más lamentable. Pereza al por mayor. Ya sabemos que lectura vive una prolongada crisis y que sus consecuencias son terribles, para los estudiantes, para toda la sociedad, y por supuesto para los escritores. Pero aborrezco las manifestaciones, y sobre todo aquellas que ponen de manifiesto la decadencia de la causa que se reivindica. He estado un buen rato observando el acto de este jueves y, viendo la profunda melancolía que exudaba cada pequeño detalle de la minúscula concentración, estoy casi decidido a hacerme tiktoker.

Libre y coroná

Rosalía tras su concierto en Madrid.
Rosalía tras su concierto en Madrid. | Europa Press

Rosalía me parece un talento descomunal. Ha tenido la inteligencia de bajarse del tren del éxito inmediato y concederse en su último disco una licencia que muchos de sus fans no iban a entender, y que muchos de sus críticos iban a denostar por pretenciosa. No le importa. Ahora se ha armado un gran revuelo porque la muchacha ha confesado que reza un padrenuestro cada noche antes de dormir. Algunos la tachan de hipócrita por –dicen- no ser ejemplo de vida cristiana, mientras que en medios absolutamente enloquecidos se han dedicado a “denunciar” los peligros de que las nuevas generaciones estén cambiando al psicólogo por Dios. La polémica es buen reflejo de cómo nos han robado nuestra Españita, porque si hace unas décadas eso mismo lo hubiera dicho Lola Flores, a nadie le habría extrañado, y probablemente a más de uno le habrían parecido pocos padrenuestros, uno al día. Yo, en esto, con Rosalía. Por decirlo en público en un bello gesto de libertad, y porque un padrenuestro es mucho mejor que ningún padrenuestro.

Yo, en esto, con Rosalía. Por decirlo en público en un bello gesto de libertad, y porque un padrenuestro es mucho mejor que ningún padrenuestro.

Contra el Beodo

Laura Pausini en un concierto.
Laura Pausini en un concierto. | Europa Press

Tengo debilidad por Laura Pausini. Me gusta como canta, me gusta lo que canta, me gusta su actitud ante la vida, y exhibe 51 años luminosos que ya los querría tener yo a mis 44. Esta semana, en su esperada reaparición en el Movistar Arena de Madrid, se enfrentó a un fan borracho que estaba liándola entre el público. La cantante se dirigió a él de manera bastante grosera, descendiendo en un par de segundos de diva de Faenza a poligonera de Cornellá. Opinión impopular: no puedes soltar semejante ristra de ordinarieces e inmediatamente después tratar de hacer creíble una delicada balada romántica.

Por los cuernos

El rey emérito volvió a la Plaza de la Maestranza de Sevilla diez años después.
El rey emérito volvió a la Plaza de la Maestranza de Sevilla diez años después. | Europa Press

El rey emérito ha vuelto a la Maestranza de Sevilla, diez años después, para ver la faena de otro torero que regresaba al ruedo, José Antonio Morante de la Puebla. Ha llamado mucho la atención la sonada y larguísima ovación del respetable a don Juan Carlos. Con sus luces y sus sombras, el rey emérito sigue recibiendo el cariño de los españoles; quizá porque muchos no entendemos por qué políticos con infinitas sombras y latrocinios a sus espaldas pueden campar a sus anchas por nuestras calles, instituciones, y restaurantes, empezando por todo el entorno del presidente Pedro Sánchez, mientras que don Juan Carlos tiene que exiliarse en donde Mahoma perdió la babucha. El Gobierno, la oposición, los periodistas que solo pisan moqueta, y la Casa Real deberían prestar atención a este inesperado fenómeno popular y espontáneo. Mucho insistir en que “el rey está desnudo” y ahora resulta que los que se están quedando en bolas son todos los demás.

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