Padrón y la fundación CJC

Publicado: 14 jul 2017 - 13:15

En un artículo del diario madrileño Informaciones en los primeros compases del posfranquismo, cuando el escritor ha cumplido sesenta años, se refiere a Padrón y sus alrededores con un ademán entre epicúreo y escéptico, que conjuga sin más que una aparente contradicción terminológica: "En Padrón, mi pueblo, tengo una lápida en la casa en que nací; otra en la plazuela que lleva mi nombre, y aún otra en el Instituto Nacional Mixto de Segunda Enseñanza, que se llama como yo me llamo (no está puesta, pero sí decidida, autorizada y encargada; ya llegará). La verdad es que lo único que me falta es una última lápida, la del cementerio, pero tampoco tengo mayor prisa en que le saquen fotografías los veraneantes."

El artículo, como todos los de la sección semanal de Informaciones, se recogió en el libro que lleva como título un verso de El cementerio marino de Paul Valéry: Los sueños vanos, los ángeles curiosos (1979). Unos años más tarde y en esa verdadera joya del periodismo celiano que es El camaleón soltero (1992), reunión de artículos que publicó entre noviembre del 90 y julio del 91 en el diario El Independiente (paralelamente e incluso con una leve anterioridad veían la luz en gallego en El Correo Gallego), Cela, junto a uno de sus más queridos apócrifos, Catulino Jabalón Cenizo, anota la similitud de un día gris de Guadalajara con la atmósfera de la comarca de Padrón: "parece que estamos entre el Sil y el Ulla, por Bastabales, con sus pinares y sus campanas, o Extramundi, con sus fantasmas y sus vinculeiros, o Iria Flavia, con sus añoranzas y la Sarita, su locomotora totémica, flotando sobre la yerba verde, o Herbón, con sus pimientos y sus lampreas y su convento de histórico y pretérito lustre."

Mientras, unos meses más tarde vuelve a la geografía que rodea a la que sería la sede Fundación Camilo José Cela en varios artículos que tienen siempre el motivo recurrente y metafórico del amanecer: "Hoy amaneció el día con viento norte y con el solecico ganándole la batalla al cielo gris por Extramundi, a la lluvia por Bastabales y a la niebla por los carballos de Lestrove, la verdad es que tampoco con excesivo descaro ni demasiada fortuna, la cosa quedó en una victoria muy civil y educada, muy cautelosa y digna, muy propia de esta tierra occidental, histórica y literaria."

A esta tierra, imagen de Gacilia toda, Cela iba a legar "todo lo mucho que mi país me dio", según determina el espléndido artículo "Instrucciones para el día final" (Diario 16, 28-X-1989), escrito al tiempo que recibía la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura. En realidad ya lo había adelantado en mayo de 1986 al cumplir setenta años: "Cedo para sede de la Fundación la casa de los Canónigos que yo compré" (Ya, 14-V-1986). En dichas "Instrucciones" Cela, quien se declara continuador de Rosalía, Pardo Bazán y Valle-Inclán, reitera un pensamiento vertebrador de todas sus reflexiones políticas, sociales y económicas sobre Galicia: "Juguemos los gallegos a sumar y no a restar y pensemos siempre que todo lo nuestro, absolutamente todo lo nuestro, es inabdicable, inalienable e insustituible". Al mismo tiempo, el escritor rectificaba lo que había dispuesto para el día después de su muerte. Había sostenido que "mi cadáver fuese incinerado y las cenizas arrojadas a la mar desde la borda de un barco que navegara, a no menos de cinco millas de la costa, entre el cabo de Fisterra y el de Touriñán. Encargaba de la maniobra a mi hijo y, si el no pudiere o no quisiere llevarla a fin, disponía que se le diese un millón de duros a un marinero gallego, cincuentón y tuerto (cuenca vacía), manco (amputado) o cojo (amputado), por este orden, para que diese cumplimiento a mi voluntad". Ahora declara "públicamente mi mejor deseo de fundirme con la tierra en el camposanto que rodea la antigua colegiata en la que fui bautizado".

El once de junio de 1991 los Reyes de España inauguraron la Fundación. El propio CJC escribió la crónica de sociedad, que recuperó en El camaleón soltero. El acto fue amable y emocionante. Hablaron Camilo el del premio, Jordi Solé Tura ministro de Cultura, Manuel Fraga Iribarne presidente de la Xunta y "cerró el turno de discursos el Rey con el deseo de que la Fundación sea un permanente foco de sabiduría". Foco de sabiduría que partiendo de Galicia no tenga límite geográfico alguno; foco de exhibición y reflexión de la creación literaria y de las artes plásticas; y motor de las investigaciones acerca de CJC y de las direcciones culturales con las que convivió durante más de sesenta años del siglo XX.

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