Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
30 grados al cuello
SUEÑOS DE OLIMPIA
Tan pronto como su nacimiento en 1948, la FIFA incluyó a Israel en su organización y el COI permitió su participación en los Juegos de Helsinki 1952.
Por lógica geográfica, Israel se integró en el bloque asiático en competiciones internacionales, con la excepción del baloncesto. La FIBA y el astuto directivo español Raimundo Saporta, decidieron invitar al potente Maccabi de Tel Aviv a la novedosa Copa de Europa de clubes, en 1958.
Israel alcanzó un buen nivel en fútbol, ganando sus clubes tres veces la Champions asiática. Como nación, ganó la Copa de Asia -equivalente al Europeo- en 1964, y fue subcampeona dos veces, gracias a un buen equipo que participó en los Juegos de 1968 y Mundial 1970.
En 1967, Israel derrotó en una semana a Egipto, Siria, Jordania e Irak, tras una táctica fulminante. La zona se convirtió en un polvorín, y el deporte sufrió las consecuencias.
Con frecuencia, sus deportistas sufren boicots, insultos o se les niega el saludo
En 1972, varios países musulmanes se negaron a participar en una Copa Asia de fútbol organizada por judíos. La edición se suspendió. Además, Kuwait lideró una moción para expulsar a Israel de la Confederación Asiática. Tras la guerra de Yom Kipur, en 1974, se extendió a los Juegos Asiáticos, donde había logrado 53 medallas.
De repente, Israel se quedó sin continente y asediada por sus vecinos. Inicialmente, se incluyó en la Confederación de Oceanía. Por seguridad y similitud con los países occidentales, en 1991 ingresó en la UEFA y en 1994 en el Comité Olímpico Europeo.
Desde entonces, Israel compite en el viejo continente. Con frecuencia, sus deportistas sufren boicots, insultos o se les niega el saludo. Ni son culpables, ni es la actitud correcta de quien se considere pacifista.
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