Palabrerías y fruslerías

TRIBUNA

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Rebuscando en la hemeroteca ha encontrado Aloysius unas declaraciones de Álvaro Crespo de la Vega, el que fuera subsecretario general de Estrategias Transversales para la Equidad Sistémica. Subrayaba este politólogo el extraordinario momento que estamos atravesando para el futuro de las ulteriores generaciones, un tiempo donde la ciudadanía demanda de sus instituciones un compromiso real con los valores que nos vinculan y definen como sociedad: la sanidad, la educación, la justicia y la equidad. Porque solo si somos capaces de avanzar juntos, podremos construir una comunidad sustentada sobre pilares recios y robustos que nos permitan afrontar los retos venideros con las máximas garantías de éxito.

Pero no podemos hablar de sanidad y educación sin hacer mención a la justicia, como garante de los derechos y libertades que hemos conquistado a lo largo de nuestra historia

Por ello la sanidad debe ser siempre un derecho irrenunciable, un espacio de cuidado y protección para todas las personas, sin distinciones, donde la cercanía y la humanidad sean los motores de un sistema que aspire a la excelencia. Del mismo modo, debemos consolidar un sistema educativo que impulse el talento, la creatividad y el pensamiento crítico, dotando a nuestros jóvenes de las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo y globalizado. Porque si algo sabemos, es que sin educación no hay progreso, y sin progreso no hay esperanza.

Pero no podemos hablar de sanidad y educación sin hacer mención a la justicia, como garante de los derechos y libertades que hemos conquistado a lo largo de nuestra historia. Una justicia ágil, cercana y eficaz, que actúe siempre con la máxima objetividad y transparencia, para que la ciudadanía sienta que sus derechos están protegidos y que la ley es igual para todos. Y todo ello debe conseguirse desde la equidad, el principio rector de toda acción política. Un concepto que no se limite únicamente a palabras, sino que se manifieste en hechos concretos que mejoren la vida de las personas, reduciendo desigualdades y fortaleciendo los lazos de solidaridad que nos mantienen unidos como comunidad.

Para Álvaro Crespo de la Vega no existe tarea más noble que la de servir a la ciudadanía desde la honestidad y la responsabilidad. Por eso, demanda un compromiso firme con un proyecto social que sitúe a la persona en el centro de todas sus políticas, que apueste decididamente por la sanidad, la educación, la justicia y la equidad, como motores de transformación y como garantía de un futuro de esperanza y prosperidad compartida.

¿Les suena toda esta palabrería?. El señor subsecretario general de Estrategias Transversales para la Equidad Sistémica es fruto de la imaginación. Y todo su discurso también. Si probamos a combinar sus fruslerías en cualquier chatbot de inteligencia artificial, seguramente obtendremos una variedad de propuestas tan vacuas como éstas. Es el ocaso de los logógrafos.

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