Todas las parejas felices son inesperadas

CRÓNICAS DE PRIMAVERA

Publicado: 03 abr 2026 - 00:10
José María Aznar y Cayetana Álvarez de Toledo en Sevilla.
José María Aznar y Cayetana Álvarez de Toledo en Sevilla.

Aznar y Toledo

José María Aznar y Cayetana Álvarez de Toledo en Sevilla.
José María Aznar y Cayetana Álvarez de Toledo en Sevilla.

Compartir balcón en Sevilla en las procesiones de Semana Santa une bastante. Los fotógrafos de corazón han cazado a Cayetana Álvarez de Toledo y José María Aznar; no es como suena, que detrás estaba Ana Botella. A la primera se la ve “deeply concerned” con la procesión, mientras que el expresidente tiene aspecto de estar muy lejos de allí. No deja de asombrarme lo mucho que se nota –aunque creamos que no- cuando alguien está de cuerpo presente en un acto social pero su cabeza está en otro lugar. Aznar en la imagen tiene aspecto de estar pensando si no habrá dicho demasiadas tonterías sobre Vox y sobre Donald Trump en las últimas dos o tres semanas. Ya le saco yo de dudas: sí.

En doble fila

Esther Expósito y Kylian Mbappe se reencuentran en Madrid.
Esther Expósito y Kylian Mbappe se reencuentran en Madrid.

La gran historia de amor de esta primavera tiene que ver con pelotas, vaya esto por Mbappé, con permiso de Esther Expósito. Al futbolista más famoso del momento y a la belleza de moda se les ha visto primero pasear su amor por París –que hace años que sale demasiado cursi en los selfies románticos-, y por Madrid ahora, que un fotógrafo ha inmortalizado al muchacho, aparcado en la puerta de la casa de la actriz, esperando en doble fila como un novio abandonado más. El “volumen del amor” (VA) es una medida científica que llevo años desarrollando, y que es directamente proporcional a las horas que el enamorado pasa en doble fila frente al portal de ella, escuchando bocinazos e improperios de los demás conductores, mientras la princesa se maquilla con calma tarareando “Sweet Caroline”. Por lo demás, hay algo terrible en la foto. Apenas llevan unas semanas juntos y Expósito baja a la calle –muy bien de outfit- con aspecto rutinario, cierta desgana, y ensimismada en su teléfono móvil, ni siquiera alza la mirada buscando con los ojos de la felicidad a su media naranja, ni sonríe un poquito, ni nada. “Red flag” de manual. Kylian, estás en fuera de juego.

Aitana es un sí

Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón, nueva pareja.
Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón, nueva pareja.

Pero si hay una noticia rosa explosiva de esta semana, sin duda, es el noviazgo entre los actores Aitana Sánchez Gijón y Maxi Iglesias. Aitana es un bellezón de 57 años y Maxi Iglesias a duras penas ha logrado auparse hasta los 35. Esos 22 años de diferencia son el origen de la polémica mediática. No entro a juzgar el amor de los demás, que no es mi oficio, y me resulta bastante violenta esa costumbre española, cada vez que hay una nueva pareja en el barrio, de opinar si lo consideran pertinente o no. Pasan los años y en cada español medio sigue habiendo dentro una portera con incontinencia verbal. Quizá eso explica que el titular más inesperado de los cronistas rosas sea el de “noviazgo inesperado” entre Aitana y Maxi. “Inesperado”. Como si hubiera que pedir permiso y avisar antes.

Sofía y los demás

Fernando Fitz-James y Sofía Palazuelo
Fernando Fitz-James y Sofía Palazuelo

Tiene algo que enamora a toda España la Semana Santa de Sevilla. El asunto ya comentado de los balcones no excita mi curiosidad, pero sí todo lo demás, los aromas a incienso, las travesías más difíciles en las procesiones, las saetas tan sentidas, y la belleza que acompaña al despliegue de la semana grande de los cristianos en la gran capital andaluza. Y aunque no soy “balconero”, sí que me gusta, en cambio, contemplar al que contempla, es decir, levantar la vista a los balcones y observar esto y aquello. Mi balcón favorito, en lo que llevamos de semana procesional, es el que ocuparon el miércoles santo Fernando Fitz-James y Sofía Palazuelo. Conforman una de esas pocas parejas españolas que, por algo puramente estético, me hace creer todavía en la aristocracia. Mucho ayuda en el asunto la increíble habilidad de Sofía para elevar la elegancia y el buen estilo en cualquier lugar, con su sola presencia. Un faro de belleza que su pareja, y no es poco, logra no desbaratar demasiado.

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