Mariluz Villar
MUJERES
Dichos y hechos
Si has leído algo de lo que escribo quizás hayas pensado “este tío tiene razón”, o por el contrario has pensado “qué exagerado”, en cualquiera de los dos casos, tú y yo tenemos algo pendiente.
Llevo meses escribiendo cada domingo en La Región, sin perder uno solo, y lo he hecho sobre una idea que no me abandona: que la inteligencia artificial puede expandir lo que somos como personas, pero solo si nos hacemos las preguntas correctas antes de que otros las respondan por nosotros. Seguro que hay quien lee y asiente. Y seguro que hay quien lee y pone los ojos en blanco. Ambos me parecen igual de valiosos. Cuando escribo es un monólogo que ocurre solo en tu pantalla, con el cómodo escudo por mi parte de no tener que mirar a nadie a los ojos mientras opino. Cada domingo escribo con esa incomodidad encima, y cada domingo decido publicar de todas formas.
Pero eso va a cambiar. El Foro La Región me ha invitado a subir al escenario del Centro Cultural Marcos Valcárcel de Ourense el próximo 28 de mayo, a las 20,30 horas, para hablar de superinteligencia. No para explicar qué es ni para predecir cuándo llegará, que para eso ya hay muchas conferencias con diapositivas y titulares tranquilizadores. Lo que voy a hacer es algo diferente: provocar. Voy a poner encima de la mesa las cosas que los foros tecnológicos suelen dejar fuera porque incomodan, y escuchar lo que piensa quien tengo delante. Porque me interesa tanto lo que yo pueda contar como lo que el público opine. Un monólogo sobre el futuro de la IA me parece, a estas alturas, una oportunidad completamente desperdiciada.
En Galicia, antes de salir a faenar, los marineros no preguntan si el mar está bien. Preguntan si están ellos preparados para lo que el mar les va a poner delante
La superinteligencia no es un tema del futuro. Es una conversación que ya deberíamos estar teniendo y que, por razones poco inocentes, casi siempre queda en manos de quienes tienen algo que vender. Yo no tengo nada que vender. Tengo preguntas que me parecen urgentes, meses de trabajo intentando formularlas con honestidad desde la Fundación Human-IA que presido, y la sospecha firme de que, en una sala, con tiempo y con gente dispuesta a pensar en voz alta, esas preguntas llegan mucho más lejos que cualquier artículo. Las mejores respuestas, en mi experiencia, siempre llegan de alguien que no esperabas encontrar al otro lado.
Esas preguntas son: ¿Qué tipo de personas queremos ser cuando la máquina pueda hacer casi todo lo que hacemos hoy? ¿Quién decide cómo funcionan las herramientas de las que ya dependemos sin haberlo elegido realmente? ¿Y qué ocurre si seguimos sin hacernos esas preguntas hasta que ya no quede margen para responderlas? No tengo respuestas cerradas. Tengo claro que son preguntas que no pueden seguir haciéndose solo en voz baja, y que merecen algo mejor que un hilo en redes sociales. Y creo que el 28 de mayo en Ourense tenemos una muy buena ocasión para intentarlo juntos.
En Galicia, antes de salir a faenar, los marineros no preguntan si el mar está bien. Preguntan si están ellos preparados para lo que el mar les va a poner delante. Y esa es exactamente la pregunta que quiero explorar esa noche, y me parece que Ourense es un buen sitio desde donde hacérsela. Espero verte allí.
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