Percepciones

Publicado: 29 jul 2008 - 02:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Fiesta

‘Esta noche es una, ¡fiesta!’; decía la canción de Rafaela, que no se refería para nada a noches futuras, que se hicieron presentes en estos días y hoy ya son pasadas; pero el tiempo, inaprensible siempre, tiene el resquicio del recuerdo para poder poseerlo o la teoría de la relatividad en el observador que ahora soy yo. Así que, Fiesta, recordemos la fiesta, aunque antes de nada congratulémonos por haber podido contar con este gran espectáculo baloncestístico que va camino de convertir a Ourense en la meca del baloncesto en Galicia, pues es segundo año consecutivo que nos visita la selección española; así, ni los toros de la Peregrina pontevedresa, con José Tomás incluido, nos hacen envidiar la capacidad de concentrar aplausos y euforia en único recinto. Fiesta. ¡Qué pena no esté en la pomada la primera autoridad de la capital!; ni tampoco la gallega (¿será por mala rivalidad de banderas?), más esperemos a saber saldos finales para juzgar políticas.

La fiesta, fundamentalmente, fue para todos aquellos que llenaron el Pazo Paco Paz por ver a jugadores de la élite mundial del baloncesto; pero también para los que esperaban en las puertas de los hoteles para ver a los ídolos de este tiempo, auténticos líderes de una ideología basada en el éxito, donde los hijos pequeños arrastraban a unos padres complacientes, no solo por dar gusto al niño sino también por matar su propio gusanillo, ¿o no, Cabanelas, Vázquez, Xocas u Olga Mojón? Por supuesto, también para jóvenes atraídas por cuerpos que ejercitan garbosamente y con agilidad movimientos deportivos, y que los estudiosos de las emociones explican teóricamente como argumentos para una propensión natural a asociarse a fin de conseguir la progenie más saludable; eso, además de que resulten ídolos televisivos (con la fuerza mitómana que se desprende hoy día de un mundo en imágenes) e individuos riquísimos (de la rica pasta, se entiende). El caso es que en discoteca la Suite, Martas, Elisas, Elviras, Amayas, Marías y demás jóvenes, departieron gozosamente con los Gasol, Navarro, Rubio, Calderón y demás; al menos el primer día, porque el segundo la zona estaba acotada para las figuras. Sigue la fiesta.

Además de éstos también estaban otros jugadores, de Argentina y Lituania, con cierto pasado español, como Jasikevicius, ex jugador del Barça, y al que el ourensano Alfonsín conoce bien, al igual que a Navarro o Gasol, por haber coincidido en tal club, pues, a pesar de que lo suyo era el equipo de balonmano, el ‘más que un club’ los reunía en pistas comunes o gimnasio (en la foto, el antiguo estudiante traste de Salesianos, con el base lituano). La proximidad ourensana a la selección española se agrandó enormemente con el fisio Sergio Toba, y con el preparador físico de Pau desde hace una tonelada de músculos, Pepe Casal, que estudió carrera y amistad con tantos ourensanos (hermanos Cudeiro y Conde, Yosi Suaves, etcétera) que lo consideramos también un poco nuestro.

El ambiente festivo fue tremendo, y tan caluroso que alguno aludía a él como la prueba científica de la capacidad literal del lema, ‘Ourense Capital Termal’. No obstante, y pese al ejemplo de ministro Sebastián, en el palco había una corbata anudada hasta último botón en el cuerpo de Juanes (con camisa rosa, que no negra); eso sí, fue la única, pues ni presidente de federación española Sáez, ni en partido del sábado el galleguista abierto Núñez o el más importante dirigente deportivo español (oye, qué casualidad; es ourensano) Alejandro Blanco, ni propio Baltar, pusieron la soga de termómetro tan alto al cuello. Por cierto, el presidente de la Diputación, a veces, es que parece auténticamente un niño, y no me refiero a la estatura sino a la capacidad de disfrute, pues tanto recoge una pelota de baloncesto que alguien le tira (oye, qué casualidad) con la ilusión propia de los pequeños, como tamborilea sus manos al son de la música de los altavoces o las levanta espontáneamente a la orden del animador; y ¡oye, qué casualidad!; la única camiseta regalada por jugador fue a parar a su nuera, María José Caldelas).

Ya para acabar, simplemente reseñar la anécdota que me contaron, de que el segundo día no dejaban pasar al homenajeado en el primero, Joan Peñarroya, que tuvo que valerse de Julio César para entrar como invitado. Simple fallo protocolario.

Basuras

Y se arregló el conflicto de Nigrán, barrio ourensano estival, recogiendo en un solo día las basuras acumuladas en siete; ejemplo de gran capacidad. Pero, el domingo en el Paseo de las Ninfas, me lo recordó el ver papeleras desbordadas por desperdicios desparramados por el suelo. Así que volvamos a denunciar tan poca urbanidad, pues no por dejación de responsabilidad municipal hay disculpa para tirar al suelo personal basura. ¿No sería conveniente, pues, que la controvertida Educación para la Ciudadanía debiera comenzarse a enseñar antes a adultos que a propios hijos? Y siguiendo con la misma, igual toque para los organizadores del campeonato de piraguas del fin de semana, porque, más de lo mismo, o sea, de rositas y sin recoger la basura.

Contenido patrocinado

stats